Barack Obama cruzó espadas con la calificadora S&P por la pérdida de la triple A. Abraham Lincoln, detrás, con un marcado rostro de preocupación parece recriminarle su política económica.
Nueva York - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, respondió ayer duramente a la calificadora Standard & Poors por haber rebajado el rating de la deuda y afirmó que su país sigue siendo triple A. De todos modos, Wall Street desoyó al mandatario y volvió a caer más del 6%. El viernes pasado, S&P recortó la nota de EE.UU. y la pasó de «AAA» a «AA+», luego del cierre.
En un vano intento por calmar los mercados, Obama pronunció un sobrio mensaje ante las cámaras de televisión desde la Casa Blanca, sin aceptar luego preguntas de la prensa. Antes de su discurso, la cadena de televisión CNBC había citado fuentes gubernamentales anónimas para asegurar que la Casa Blanca está furiosa con Standard & Poors.
Mucho de ese enojo se pudo ver en el mensaje de Obama. «Los mercados van a subir y van a bajar, pero esto es Estados Unidos: no importa lo que diga una calificadora, nosotros siempre fuimos y seguiremos siendo un país AAA», dijo el presidente con tono desafiante.
Mientras hablaba el presidente, Wall Street continuaba su descenso. Antes de que el mandatario comenzara su discurso -con más de una hora de retraso- perdía más del 3%, tras la conclusión de las palabras de Obama la caída superaba ya el 5%. A continuación, los principales puntos del discurso de Obama:
La economía está pasando un momento duro, pero los problemas son solucionables si existe voluntad política. En las próximas semanas presentaré propuestas para reducir el déficit. El crédito norteamericano es sólido.
Ahora las buenas noticias: nuestros problemas son solucionables en forma inminente. Y sabemos qué es lo que tenemos que hacer para resolverlos.
No se necesitan medidas radicales para realizar estas reformas. Lo que se requiere es sentido común y compromiso.
El problema no es una falta de planes o políticas. Se carece de voluntad política en Washington. Es la insistencia en trazar líneas en la arena, el rechazo a poner lo que es mejor para el país por delante del interés personal, partidario o ideológico. Y eso es lo que necesitamos cambiar.
Los mercados siguen percibiendo que el crédito de Estados Unidos es de primera categoría y los inversionistas de todo el mundo están de acuerdo en ello.
No nos hacía falta que una agencia calificadora nos dijera que necesitamos un plan equilibrado y de largo plazo para la reducción de nuestro déficit.
Los mercados suben y bajan pero éste es Estados Unidos, y no importa lo que ocurra siempre seremos un país «AAA». Tenemos los trabajadores más productivos, la tecnología más avanzada, los empresarios con más iniciativa.
Agencias ANSA, AFP y EFE
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