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Obama juega su última carta para salvar la ley de salud
Barack Obama
El texto, que está colgado en la página web de la Casa Blanca desde ayer por la mañana, es bastante parecido a la propuesta aprobada por el Senado, si bien también incluye algunos puntos de la versión de la Cámara de Representantes.
De aprobarse, el plan de Obama permitiría que los 31 millones de estadounidenses que hoy no están cubiertos por ningún seguro sanitario pasaran a tenerlo gracias a las subvenciones públicas, lo que acercaría a EE.UU. al objeti-
vo de la universalización de la salud.
En un ejercicio de equilibrio político, para no perder ninguno de los apoyos necesarios en ninguna de las dos cámaras, el texto busca a menudo un término medio entre los planes del Congreso y el Senado.
Por ejemplo, el presupuesto total del plan para los próximos 10 años es de u$s 950.000 millones, superior a los 871.000 millones de la versión del Senado, pero inferior al 1,05 billón del plan de la Cámara de Representantes. Asimismo, el texto también busca un punto medio en el volumen de las subvenciones que recibirán las personas de ingresos bajos para que puedan acceder a una póliza.
Sin embargo, en otros aspectos se inclina por la propuesta del Senado. Éste es el caso de la cuestión del aborto, en el que el texto de la Cámara de Representantes es más restrictivo en la posibilidad de financiar la interrupción del embarazo.
Al igual que la versión
de la Cámara alta, no toma la llamada «opción pública», caballo de batalla de
la izquierda demócrata y que consiste en que el Estado ofrezca una cobertura que compita con el sector privado.
Ahora bien, el texto de la Casa Blanca se hace eco de los principales motivos de crítica de los congresistas a la versión del Senado. Por ejemplo, no recoge ningún privilegio especial para el estado de Nebraska, una concesión arrancada en extremo por el senador centrista Bill Nelson para aprobar el texto.
Impuesto
Sobre la cuestión del impuesto sobre las pólizas sanitarias de elevado costo, está incluido en el plan, pero la tasa es menor que la fijada por el Senado, y se ajusta a un acuerdo al que llegó la Casa Blanca con los representantes sindicales hace unas semanas.
El plan utiliza también algunos de los puntos de consenso de la reforma que estaban insertos en las versiones de las dos cámaras y que Obama había incluido en el programa con el que acudió a las presidenciables. De esta forma, se prohibirá a las aseguradoras negar la cobertura a las personas enfermas y se adoptará un plan para reducir el despilfarro ineficiente de recursos que se produce en algunos programas públicos como el Medicaid.
La Casa Blanca espera, con la publicación del plan y con la cumbre de la salud del próximo jueves 25, que será televisada y en la que participarán legisladores de ambos partidos, dar un impulso a la aprobación de la reforma, atascada después de la derrota demócrata de Massachusetts.
En la presentación del plan de Obama, su portavoz no descartó intentar aprobarla con un mecanismo conocido como «reconciliation», considerado una treta legislativa para esquivar el requisito de una mayoría cualificada de 60 votos.


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