22 de mayo 2009 - 00:00

¿Obama lo copia a Moreno? Dibujarían rojo de EE.UU.

Al mejor estilo del INDEC criollo, la administración Obama estaría recurriendo al dibujo contable para mostrar un déficit presupuestario más presentable. Así lo informó esta semana la agencia especializada Breaking Views: una parte del costo de los planes estadounidenses de salvataje -u$s 500 mil millones destinados al FMI, al reciclado de activos tóxicos y al auxilio financiero de Fannie Mae y Freddie Mac- quedaría fuera de la contabilidad pública ordinaria. Pero no hay magia numérica capaz de hacer desaparecer las necesidades reales de financiamiento que los multimillonarios rescates de bancos e industrias y los planes de estímulo le generarán al Tesoro norteamericano. Para colmo, en una coyuntura mundial recesiva, en la cual otros actores tendrán también necesidades de financiamiento, lo que podría debilitar la demanda de bonos del Tesoro.

La deuda pública estadou-nidense está creciendo a un ritmo tan elevado como el del descenso de sus ingresos impositivos, que cayeron un 14% en la primera mitad del año fiscal. La Casa Blanca ya anunció un déficit de u$s 1,84 billón para 2009.

Los keynesianos dirían que un poco de déficit no es perjudicial en tiempos de crisis. Pero la receta de recurrir al gasto público para estimular la economía cuando la demanda privada flaquea funciona sólo si el país se recupera pronto y empieza a cancelar deuda.

Propuesta de Lula

El presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llevó esta semana a Pekín su propuesta de sustituir el dólar en las transacciones comerciales bilaterales, recogiendo el guante arrojado por las propias autoridades chinas hace un mes y medio cuando propusieron sustituir la divisa norteamericana por una nueva moneda de reserva internacional.

Sin embargo, en este momento, la principal preocupación de China en la materia ha cambiado para centrarse en la salud de la divisa norteamericana que no recobra su vigor pese a los recientes signos de recuperación de los mercados mundiales. Una causa de esta morosidad es, precisamente, el alto endeudamiento en que ha incurrido la primera potencia mundial para sacar a su economía de la crisis.

Pekín expresó recientemente su temor de que un recurso imprudente a la máquina de hacer billetes haga caer el dólar causando una inflación generalizada. China es el primer prestamista de Estados Unidos con u$s 744.000 millones colocados en bonos del Tesoro. ¿Qué quiere entonces Pekín? ¿Reemplazar el dólar o salvarlo?

En un primer momento, el estallido de la crisis financiera benefició a las obligaciones emitidas por los tesoros nacionales de los principales países industrializados, que se convirtieron en refugio de inversores asustados. Ahora bien, los déficits presupuestarios minan más tarde o más temprano la credibilidad de los estados. Precisamente, la tasa de interés de la deuda pública norteamericana a 10 años está creciendo y ya se sitúa en un 3,23%

Paradójicamente, la reciente recuperación de los mercados le juega en contra a ese país ya que los operadores se vuelven menos prudentes y abandonan el refugio seguro del dólar.

Por otra parte, este aumento de las tasas de interés de largo plazo acarreará más necesidades de financiamiento y, por ende, mayor endeudamiento. Trampa que los países emergentes bien conocen.

Si, como está sucediendo, las autoridades monetarias de los países centrales recurren a la emisión, el fantasma de la depreciación de sus monedas y de una inflación generalizada estará a la vuelta de la esquina.

«No va en interés de China que los Estados Unidos seamos incapaces de desbloquear nuestra economía», decía Hillary Clinton a fines de abril en su primer viaje al exterior como secretaria de Estado, que no casualmente fue a China. Cuando Pekín «apoya los instrumentos del Tesoro estadounidense, agregaba Clinton en aquella ocasión, está reconociendo la interconexión entre ambos países; vamos a subir o bajar juntos: estamos en el mismo barco».

En efecto, desde China, fue una de cal y otra de arena. Después de las insinuaciones de sustitución del dólar, hoy el mensaje chino a Washington es casi un ruego: defiendan su moneda.

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