17 de febrero 2009 - 00:00

Obama no encuentra destino para presos de Guantánamo

Chicago - El grito «no en mi patio» está sonando cada vez más fuerte cuando se trata de reubicar a los sospechosos de terrorismo de la base estadounidense en la Bahía de Guantánamo, una vez que la prisión militar quede clausurada.
«Seremos la próxima Bahía de Guantánamo si se mudan a Indiana y ¿qué significa eso para nosotros?», dijo el senador republicano Marlin Stutzman, que busca mantener a los detenidos alejados de la prisión de Terre Haute.
«¿Acaso nos convierte en un blanco? No sé cómo funcionan sus redes (terroristas), pero estoy seguro de que se mantienen al tanto del paradero de sus camaradas», dijo el legislador.
Resoluciones de unos pocos estados que son sedes de prisiones federales u ordinarias exigen que los detenidos de Guantánamo sean enviados a cualquier lugar excepto allí, ante el temor de convertirse en imanes para el terrorismo.
Condena
La prisión de Guantánamo abrió en 2002 en la base naval estadounidense en Cuba y ha sido ampliamente condenada por grupos de derechos humanos y gobiernos extranjeros por no cumplir con los mínimos estándares legales.
El presidente Barack Obama, en una de sus primeras medidas oficiales después de asumir el cargo, ordenó su cierre para antes de fin de año y suspendió a los tribunales militares que sustituyen a las cortes.
Si los detenidos son reubicados en suelo estadounidense, «ellos reclamarán por sus derechos», dijo Randy Brogdon, un senador republicano que impulsa una resolución para impedir el acceso de los detenidos a Fort Sill en Oklahoma.
«Enviémoslos a su país de origen. El problema es que ellos no los quieren», agregó.
Sesenta de los 500 detenidos en Guantánamo previamente liberados no han podido irse porque sus países de origen se niegan a aceptarlos, sostuvo el comandante de la Marina J.D. Gordon, vocero del Pentágono.
El Ejército ha tratado de reubicarlos en otros países, pero hasta ahora ha tenido un éxito limitado, con un total de cinco reos de la etnia uighur, de la región oeste de China, que fueron enviados a Albania en 2006.
La gobernadora demócrata por el estado de Kansas, Kathleen Sebelius, envió una carta al secretario de Defensa, Robert Gates, diciendo que apoyaba el cierre de Guantánamo pero enumeraba una serie de razones por las que Fort Leavenworth no era adecuada para los detenidos.
A su vez, legisladores de Oklahoma, Carolina del Sur, Colorado, Georgia y California también han iniciado protestas.
El Pentágono, la Casa Blanca y los Departamentos de Justicia, Estado y Seguridad Interior llevarán a cabo una revisión conjunta para resolver qué hacer con los 245 detenidos restantes.
En Colorado, sede de la prisión federal «Supermax» que alberga a los internos más peligrosos de Estados Unidos, un portavoz del gobernador demócrata Bill Ritter se refirió a la campaña republicana de peticiones para bloquear a los detenidos como una maniobra para avergonzar al Gobierno de Obama.
«Los legisladores republicanos no quieren que Guantánamo cierre. Están librando una lucha de antaño. Sólo están haciendo ruido de política partidista», sostuvo el portavoz Evan Dreyer.
Brogdon, un defensor de los derechos estatales, y otros legisladores republicanos dijeron estar manifestando sus legítimas preocupaciones en materia de seguridad, aunque sus protestas podrían tener poco peso.
«El Congreso tiene la autoridad de instalar prisiones federales y ubicarlas. Resulta difícil ver cómo un estado puede vetar una prisión en particular», dijo el profesor de derecho de la Universidad Northwestern Robert Bennett.
«Hay muchas personas peligrosas en estas prisiones, sin contar con los prisioneros de Guantánamo», agregó.
De los 201.000 reos federales de Estados Unidos, sólo 94 están presos por violaciones a la seguridad nacional.
La mayoría fueron condenados por delitos relacionados con el tráfico de drogas y armas y violaciones a las leyes inmigratorias.
Unos 12.000 que cumplen sentencias por asesinato, secuestro y delitos sexuales.
Agencia Reuters

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