La tensión entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo es tan fuerte que el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, número tres en el orden de la sucesión presidencial, anunció que presentará una demanda judicial contra Obama por abuso de poder. Los demócratas consideran que este anuncio es una maniobra política, a poco más de cuatro meses de las elecciones legislativas en EE.UU., durante las cuales los republicanos esperan conquistar la otra cámara del Congreso, el Senado.
Además los demócratas consideran que la validez jurídica de este procedimiento es dudoso y descartan cualquier riesgo para el presidente en los dos años y medio que le quedan en la Casa Blanca. Los republicanos reprochan a Obama una serie de decretos que sobrepasan, según ellos, sus poderes reglamentarios, especialmente detalles en la aplicación de la reforma sanitaria y una regularización temporal de algunos jóvenes sin papeles en 2012.
A estas acusaciones se suma que la Corte Suprema decidió por unanimidad limitar el poder constitucional del presidente y considerar inválidos tres nombramientos por decreto realizados el 4 de enero de 2012 por Obama para la Oficina Nacional del Trabajo (NRLB, en inglés), mientras el Senado no estaba en sesiones.
El jefe de la minoría republicana del Senado, Mitch McConnell, estima que la administración obedece únicamente "a las leyes que a ella le gustan". Sus colegas en todo el país hablan de Obama como un nuevo "rey", un comentario que toca un punto sensible entre los simpatizantes de la facción ultraconservadora del Tea Party favorable a una reducción de poderes del Estado federal.
Boehner ya se lo advirtió directamente al presidente. Los estadounidenses "no confían en él para hacer cumplir las leyes", le dijo según un portavoz. Como resultado, la Cámara seguirá bloqueando este año un proyecto de reforma migratoria, una de las prioridades del Gobierno.
Obama no se deja intimidar con tanta acusación. Todo lo contrario. Los ataques republicanos dieron un nuevo impulso a una administración que parecía debilitada y desmotivada. "La clase media estadounidense no puede esperar que los republicanos del Congreso hagan cosas. Así que adelante, vayan, presenten la denuncia", dijo el presidente. "Mientras ellos no hagan nada no voy a excusarme por hacer algo". Lejos de acobardarse, el presidente les pidió a sus ministros que formulen nuevas propuestas para actuar en los próximos meses.
Según George Edwards, uno de los mejores expertos del poder presidencial, estas luchas de poder son frecuentes cuando la Casa Blanca y una o las dos cámaras del Congreso están en partidos opuestos. "En el fondo no creo que se trate de una crisis de separación de poderes, pero es evidente que las tensiones son fuertes", añadió el Edwards. "En este caso no veo abusos importantes", aclara.
Aun si Obama encuentra en esta estrategia un impulso para recuperar su energía, es poco probable que potencie por mucho tiempo su cuota de popularidad y ayude al partido demócrata para las próximas elecciones. Actualmente el presidente tiene un nivel de popularidad históricamente bajo. Con alrededor del 40% de aprobación.
| Agencia AFP |


Dejá tu comentario