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Obama pidió fin al “circo” del Congreso y lanzó plan por u$s 447.000 millones
Barack Obama apuesta a bajar el alto desempleo del 9,1%. En ello le puede ir la reelección en 2012. Ayer habló en el Capitolio por quinta vez desde que asumió.
«Envío a este Congreso un plan que debería adoptar inmediatamente», aseveró en una sesión conjunta. Trabajos públicos, recortes de impuestos para la clase media, pero aumentos para los más ricos, recontratación de maestros y policías, así como la creación de un banco público de infraestructura integran ese plan, que de antemano fue recibido con hostilidad por la oposición republicana.
«La gente de este país trabaja duro para enfrentar sus responsabilidades. La cuestión esta noche es si nosotros vamos a enfrentarnos a las nuestras. La cuestión es si, ante esta crisis nacional que estamos viviendo, podemos acabar con el circo político y hacer algo que realmente ayude a la economía», señaló desafiante el presidente.
El discurso, televisado a toda la nación, representó la quinta vez que Obama acudió a hablar al Congreso, ésta con la mente puesta en la reelección. «El objetivo de la ley de trabajo estadounidense es simple: poner a más gente a trabajar y más dinero en el bolsillo de los que están trabajando», explicó.
El desempleo es la principal preocupación del ciudadano medio en el país: la tasa del 9,1% no baja a pesar de un gran plan de estímulo económico lanzado en 2009 y sucesivos recortes de impuestos. Como consecuencia, la popularidad de Obama ha ido bajando paulatinamente en los últimos meses.
Los republicanos, que dominan la Cámara de Representantes y preparan sus motores para las elecciones del año que viene, consiguieron en los últimos meses rebatir las iniciativas económicas del Gobierno vinculándolas al déficit público.
Encuesta
Según una encuesta conjunta del diario The Washington Post y de la cadena ABC News publicada el martes, un 53% de los encuestados considera de forma negativa el trabajo de Obama y un 77% cree que el país «no va por el buen camino».
Para costear el programa, el presidente propone que la «supercomisión» creada a raíz del acuerdo sobre el techo de la deuda, que debe identificar antes de diciembre recortes en el gasto público por valor de u$s 1,5 billón en la próxima década, agregue a ese total el valor del programa.
Además, el próximo día 19 presentará un nuevo plan «más ambicioso» de recorte del déficit presupuestario, «un plan que no sólo cubrirá el costo de este proyecto de ley, sino que estabilizará nuestra deuda a largo plazo».
Según subrayó Obama, sus propuestas «reducirían el déficit mediante recortes del gasto adicional; ajustes modestos a los programas de salud, y una reforma de nuestro Código Fiscal de modo que haga que los estadounidenses más acomodados y las empresas de mayor tamaño paguen su parte», indicó.
Obama «se toma muy seriamente medidas que sean responsables, que tengan apoyo bipartidista y que tienen un impacto rápido y directo en la economía y en el empleo», explicó el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney. El plan «está enteramente costeado» según el portavoz.
La estrategia del presidente, según observadores, es proponer un claro protagonismo del Estado a largo plazo, de forma que si es rechazado por razones de austeridad, acabe dañando las opciones electorales de los propios republicanos. «Es tiempo de que el Congreso regrese y haga algo, y no simplemente decir no a todo lo que se propone en esta ciudad», indicó el jefe de gabinete, Bill Daley, a medios locales.
El aumento de impuestos a los más ricos o el fin de exoneraciones fiscales para las grandes empresas amenazan con provocar un nuevo pulso con el Congreso, según expertos.
Rechazos
Los republicanos ya reambas propuestas en junio pasado, durante el encarnizado debate en torno al aumento del techo de endeudamiento público.
«Escucharemos educadamente lo que (Obama) tiene que decir y le echaremos un vistazo al plan, pero nuestro punto de vista es que tenemos que ir en una dirección absolutamente diferente, en una dirección que tranquilice al sector privado», había explicado previamente el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell. «No es mal tipo, simplemente no tiene idea de lo que se debe hacer», dijo de Obama el exgobernador republicano Mitt Romney, uno de los aspirantes a la candidatura presidencial de su partido.
Agencias AFP, EFE, Reuters,
ANSA y DPA


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