Obama reconoció que se produjeron fallas en la forma en la que su Gobierno ha lidiado con los familiares de los rehenes estadounidenses en el extranjero, después de reunirse en la Casa Blanca con unos cuarenta parientes de personas que estuvieron o están secuestrados en todo el mundo.
"Es cierto que hubo veces en las que nuestro Gobierno, a pesar de sus buenas intenciones, los decepcionó. Les prometí que podemos hacerlo mejor", indicó Obama.
El mandatario anunció una serie de cambios radicales a la política del Gobierno en lo relativo a los estadounidenses secuestrados en el extranjero y a sus parientes, tras completar una revisión que él mismo encargó el año pasado ante las quejas de varios familiares.
Esas críticas se acentuaron a raíz de los casos de los rehenes estadounidenses decapitados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que en el último año mató a cuatro norteamericanos: los periodistas James Foley y Steven Sotloff y los trabajadores humanitarios Peter Kassig y Kayla Mueller.
Varios familiares de ésos y otros estadounidenses cautivos calificaron de incoherente la asistencia que les aportaron las autoridades, y algunos aseguraron haber recibido amenazas de ser juzgados si trataban de pagar un rescate para liberarlos.
La decisión oficial provocó una inmediata reacción republicana, según la cual la Casa Blanca da a los terroristas un incentivo para secuestrar y matar a norteamericanos. "Esto no soluciona nada", dijo el diputado republicano por California Duncan Hunter. "El dinero que vamos a pagarle al Estado Islámico será usado para comprar armas para pelear contra Estados Unidos y los iraquíes", afirmó.
El Gobierno de EE.UU. sostiene desde hace décadas la posición de no pagar rescates por la liberación de estadounidenses secuestrados por terroristas, y ayer Obama subrayó que esa política sigue en pie. "Creo firmemente que si el Gobierno de EE.UU. paga rescates a terroristas, se arriesgaría a poner en peligro a más estadounidenses y financiaría el terrorismo que estamos tratando de parar", afirmó.
No obstante, aclaró que el Departamento de Justicia no va a procesar a ningún estadounidense que decida pagar por su cuenta un rescate por la liberación de su familiar secuestrado, a pesar de que una ley de EE.UU. tipifica como un crimen la entrega de dinero o ayuda material a organizaciones terroristas. Esto supone un giro muy fuerte en la política seguida hasta ahora.
"Lo último que deberíamos hacer jamás es profundizar el dolor de una familia con amenazas como ésas", sostuvo Obama.
El líder demócrata matizó también que el hecho de que no hacer "concesiones" a los terroristas no significa que "cuando sea apropiado, nuestro Gobierno puede asistir a esas familias y a los esfuerzos privados (para liberar a los rehenes) en esas comunicaciones, en parte para garantizar la seguridad de los miembros de la familia y que no se los defrauda", explicó.
Más de 30 estadounidenses permanecen secuestrados en todo el mundo.
| Agencias EFE, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero |


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