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Obama prometió a México ayuda en su “heroica” lucha contra los narcos
En un nuevo gesto de acercamiento a América Latina, Barack Obama se mostró ayer muy cercano a su par mexicano, Felipe Calderón, a quien visitó en la residencia de Los Pinos.
Pero el mandatario, que asumió en enero, llega con su popularidad intacta y sin tener que enfrentar protestas antiestadounidenses que fueron usuales en todo el mundo durante el mandato de su antecesor, George W. Bush.
Sin embargo, analistas han dicho que, en tanto Obama batalla para superar una de las peores crisis económicas en la historia de Estados Unidos, no es posible esperar anuncios para México, que además pugna por una solución a los millones de inmigrantes ilegales que viven en el vecino del Norte.
Al recibir a su par estadounidense, Calderón dijo que ambos países deben construir «una nueva era» de combate conjunto al crimen organizado y en la que Estados Unidos reconozca el aporte a su economía de los millones de inmigrantes que viven allí, en su mayoría mexicanos.
«Iniciemos una nueva era en la que el combate al crimen organizado sea asumido plenamente como una responsabilidad compartida, una batalla que estadounidenses y mexicanos tenemos que pelear y ganaremos como aliados», dijo Calderón.
En declaraciones infrecuentes para un presidente norteamericano, Obama recogió el guante y aseguró que «Estados Unidos también debe hacer su parte», sobre todo «combatiendo el tráfico ilícito de armas y el movimiento ilegal de capitales».
Al respecto, afirmó que presionará al Senado de su país para que ratifique la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros materiales (CIFTA).
Calderón había dicho antes en una entrevista con la cadena NBC que la mayor parte de las armas que usan los narcotraficantes vienen de Estados Unidos.
«Sé que es un tema sensible, pero de la mayoría de las armas, casi 16.000 son rifles de asalto, y el 90% de éstos se venden en Estados Unidos», sostuvo.
Pero la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Janet Napolitano, había sido muy clara al indicar que volver a instalar la prohibición de venta de los rifles de asalto -un tema político sensible en su país- «no es parte del plan» de combate a los carteles, sino más bien reforzar los controles en los puestos fronterizos.
Más allá del tráfico de armas desde el Norte hacia el Sur a través de la frontera, inquieta la creciente presencia de bandas del narcotráfico mexicano en los estados norteamericanos fronterizos, sobre todo Arizona, donde cada vez resultan más frecuentes los ajustes de cuentas, los asesinatos y los secuestros. La situación es de tal gravedad que la Casa Blanca dijo recientemente que estudia, si la situación se hace más extrema, la militarización de la frontera con efectivos de la Guardia Nacional.
Si bien el narcotráfico es el principal tema de relación entre ambos países, los mandatarios deben resolver una disputa comercial que hizo crecer la tensión en marzo, cuando México resolvió elevar aranceles para 89 productos estadounidenses.
México, que está siendo duramente golpeado por la crisis de su vecino, tomó esta medida en represalia por la prohibición que tiene Washington al tránsito de camiones mexicanos por su territorio.
Agencias Reuters, AFP y EFE


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