31 de octubre 2011 - 00:00

Obama rearma el Golfo Pérsico con las tropas que dejan Irak

TM Washington - El Gobierno de EE.UU. planea expandir su presencia militar en el Golfo Pérsico tras completar su retirada en Irak a fines de este año, afirmó ayer el diario The New York Times, que citó a diplomáticos y funcionarios.

El refuerzo, explicó el periódico, podría incluir el despliegue de fuerzas de combate en Kuwait para responder a un enfrentamiento militar con Irán o al colapso de la seguridad en Irak.

Además, EE.UU. enviará buques de guerra adicionales a las aguas internacionales del Golfo, y busca expandir sus lazos militares con los países del Consejo de Cooperación del Golfo: Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes, Bahréin y Omán.

Aunque el plan ya se sopesaba desde hace meses, ha cobrado nuevos bríos tras el anuncio de hace diez días del mandatario de EE.UU., Barack Obama, de que la retirada estadounidense de Irak se completará para finales de diciembre, una medida que tanto diplomáticos y funcionarios estadounidenses como representantes de países de la zona temen que pueda crear inestabilidad en el área, según el diario.

Estados Unidos busca establecer, agrega, una nueva «estructura de seguridad» para la región que integre la defensa antimisiles con patrullas aéreas y navales.

Exactamente cuál sería el tamaño del contingente en Kuwait, precisa el mismo, es aún sujeto de unas negociaciones que se espera que se resuelvan en los próximos días.

«Mantendremos una presencia sólida continua en la región, lo que es prueba de su compromiso continuo con Irak y el futuro de esa región, que promete tantas cosas y debería quedar libre de la injerencia extranjera para continuar en el camino a la democracia», afirmó la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en Tayikistán tras el anuncio de Obama.

En la actualidad, EE.UU. cuenta con 40.000 soldados en la zona del golfo Pérsico, incluidos 23.000 en Kuwait, aunque la mayoría se encuentra allí para dar apoyo logístico a las fuerzas en Irak.

La retirada de las tropas de Irak, prevista para fin de año, será total, debido a la negativa de Bagdad a conceder inmunidad legal a los soldados que, según se había planeado, permanecerían en calidad de asesores.

Los temores pasan por el precario estado de las fuerzas militares locales, incapaces según analistas de responder a los desafíos de seguridad que supone el terrorismo ligado a Al Qaeda y otras amenazas.

El teniente general Babakir Zebari, jefe de la defensa iraquí, reconoció ayer este punto al señalar que el aparato de seguridad de su país no estará preparado para enfrentar amenazas externas al menos hasta 2020 o 2024.

El líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei, elogió ayer la decisión de Irak de prescindir de la asesoría militar de Estados Unidos.

Según la agencia oficial IRNA, en una reunión con el presidente de la región autónoma del Kurdistán Iraquí, Masud Barzani, Jamenei dijo: «Pese a la presencia militar y política de EE.UU. en Irak y las presiones de Washington, todo el pueblo iraquí, incluidos kurdos y árabes, tanto chiitas como sunitas, han dicho no a EE.UU.».

La salida de las tropas estadounidenses de Irak «se considerará una página de oro en la historia del país», dijo el ultra Jamenei, al tiempo que ofreció la ayuda de su país para establecer un Estado «independiente», «integrado» y «estable».

También ofreció la ayuda de Irán para la «urgente reconstrucción» de Irak, con el que aseguró que el régimen de Teherán mantendrá unas relaciones amistosas, que se ampliarán en el futuro.

El incremento de la influencia iraní en Irak, sobre todo el sur predominantemente chiita, desvela a la Casa Blanca.

Agencias EFE y Reuters, y Ámbito Financiero

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