7 de abril 2009 - 00:00

Obama en Turquía: “No hay una guerra contra el islam”

Ankara - Los Estados Unidos «no están en guerra con el islam»: éste es el claro mensaje de conciliación que el presidente de los EE.UU., Barack Obama, envió ayer al mundo musulmán a través del discurso que pronunció en el Parlamento turco.

Obama se encontró ayer en Ankara en la jornada inicial de una visita de dos días a Turquía, la primera que realiza como presidente a un país de mayoría islámica, que tiene como objetivo no sólo recuperar los lazos con un aliado estratégico, sino también tender puentes al mundo musulmán.

El presidente estadounidense, que desde su llegada a la Casa Blanca ha asegurado que pretende abrir un nueva etapa en las relaciones con esa región, quiso reiterar muy claramente ese mensaje. En ese sentido, la visita a Turquía le proporcionó una tribuna privilegiada para potenciar el mensaje.

«EE.UU. no está en guerra con el islam. De hecho, nuestra alianza con el mundo musulmán es crítica para neutralizar una ideología marginal que la gente de todas las creencias rechaza», afirmó Obama, en alusión a los grupos terroristas islamistas.

El presidente estadounidense, que repetirá su mensaje en un encuentro con jóvenes hoy en Estambul, aseguró que la nueva relación que ofrece busca «un amplio acercamiento basado en un mutuo respeto y en nuestros intereses compartidos».

«Escucharemos cuidadosamente, resolveremos malentendidos y buscaremos terreno común. Seremos respetuosos, aunque no estemos de acuerdo. Y transmitiremos nuestro profundo aprecio por la fe musulmana», subrayó el presidente estadounidense, que recordó que él mismo ha vivido en un país de mayoría islámica, Indonesia.

Su mensaje no se limitó al mundo musulmán en general. El presidente estadounidense pasó revista a algunos de los principales temas pendientes de resolución, incluido el conflicto palestino-israelí.

En un mensaje indirecto hacia el nuevo Gobierno israelí del primer ministro Benjamín Netanyahu, Obama reiteró su apoyo a los compromisos de Annapolis de 2007, suscritos por ambas partes y que prevén el establecimiento de dos Estados, el israelí y el palestino.

«Ambas partes deben cumplir los compromisos que han suscrito, superar pasiones enquistadas y la política del momento para lograr progresos de cara a una paz segura y duradera», advirtió el presidente estadounidense.

Buena parte de su discurso también estuvo dedicada específicamente a Turquía, un aliado clave para EE.UU. con el que los lazos se habían enfriado desde la invasión de Irak.

Así, reiteró en claros términos algo que ya había expresado en la cumbre con la Unión Europea en Praga el domingo, en el sentido de que EE.UU. «apoya firmemente» la candidatura turca a la Unión Europea, una vieja aspiración de Ankara que tropieza con una creciente oposición entre los países miembros.

Obama pidió también la ayuda de Turquía para resolver conflictos en la región, como la división de Chipre, el futuro de la región de Nagorno Karabaj que se disputan Azerbaiyán y Armenia y -sobre todo- la cooperación de Ankara acerca de Irak.

Tras reconocer las diferencias que separaron a ambos países a raíz de la invasión de ese país, el presidente estadounidense también pidió la ayuda de Turquía para «poner fin a esa guerra de manera responsable», porque el futuro del país árabe «es inseparable del de la región».

Pero también le impuso deberes al país anfitrión: Turquía y Armenia deben resolver su disputa sobre las matanzas de armenios en 1915 en el Imperio Otomano, que Ereván considera un genocidio y Ankara niega.

Turquía también debe hacer más en el terreno de los derechos humanos, indicó Obama, y añadió que «derechos sólidos de las minorías permiten que las sociedades se beneficien de las contribuciones de todos sus ciudadanos».
Agencias EFE, AFP y Reuters

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