15 de febrero 2012 - 00:00

Obvio: Moyano ya pide aumento del 100% como sueldos del Congreso

Hugo Moyano, Julio Cobos, Amado Boudou, Julián Domínguez
Hugo Moyano, Julio Cobos, Amado Boudou, Julián Domínguez
La suba de más del 100% en las dietas de diputados y senadores que las Cámaras se autootorgaron a fin del año terminó poniendo en el lugar más incómodo que se podría imaginar a cada uno de los actores de esta decisión que, bien manejada, podría no haber terminado en un papelón social. Y menos cuando obligó a oficialistas y opositores a dar explicaciones y les dio al mismo tiempo argumentos a sindicalistas en pugna con el Gobierno.

Hay ciertas certezas sobre el tratamiento de este tema en la historia. En primer lugar resulta curioso que Julián Domínguez haya salido a dar explicaciones sobre una suba salarial, ya que la mayoría de sus predecesores en el cargo huyó sistemáticamente a la hora de poner la cara para explicar subas salariales a los siempre mal vistos diputados y senadores. Tampoco debe esperarse, como demuestra la experiencia, que vaya a existir algún bloque opositor que se niegue a cobrar el aumento, salvo dos o tres diputados y senadores que salieron a denunciar lo desmesurado del aumento. Incluso uno de ellos disculpándose con el absurdo de no haber conocido la decisión, cuando desde diciembre todo el Congreso estaba al tanto del tema, tal como publicó este diario el 23 de diciembre. De hecho otra regla ineludible en el Congreso es que nadie (menos los opositores) desmiente o destrata al presidente de la Cámara que es ni más ni menos quien maneja la caja.

Entre los costos de esta actualización salarial que aprobaron diputados y senadores (que tiene la virtud de sincerar en el rubro dieta remunerativa más ingreso que el que figuraba hasta ahora subiendo también el cálculo para la jubilación), está el antecedente que casi graciosamente le dejaron sentado los legisladores a Hugo Moyano.

Era tan obvia la oportunidad que ayer su hijo Pablo no la perdió. Así el secretario general adjunto de Camioneros pidió que el aumento otorgado en el Congreso a los legisladores sea tomado como referencia para la discusión salarial de los gremios.

Casi como en broma sentenció ayer: «Los trabajadores argentinos felicitamos a los legisladores que han logrado un porcentaje de aumento del 100 por ciento». Así la suba a los diputados y senadores comenzó a funcionar para los Moyano como la inflación «de la góndola» con la que siempre amenazan negociar.

El camionero, entonces explicó que «esperamos ansiosamente que el Ministerio de Trabajo homologue este aumento salarial, no comparable con el 35% de UATRE que no se logró aprobar quizás porque estos trabajadores, que sufren inclemencias del tiempo y que día a día ponen en funcionamiento la rueda económica del país, tarea leal, pero muy lejana a la sacrificada vida de nuestros representantes en el Congreso de la Nación». A su entender, esta suba «exime de fijar la pauta porcentual en paritarias».

Pero nada de lo que dijo Pablo Moyano dejó tan en claro la ruptura con el Gobierno como cuando habló de Amado Boudou, firmante de la resolución de incremento salarial para el Senado: «Festejamos la llegada de un honorable trabajador a las Cámaras que supo comprender la necesidad de los senadores y diputados, y no como su antecesor Cobos, quien demoraba este legítimo reclamo de los compañeros legisladores, quienes eran explotados por este explotador». Nunca un sindicalista había alabado de esa forma a Cobos.

La contracara del sindicalista fue el propio Domínguez que salió a defender el aumento de dietas al que justificó: «No es ni más ni menos que cumplir con el propósito de legitimar el trabajo que en el Congreso se hace», dijo explicando que sin el aumento habría que «dejar la política a los ricos o a los ladrones».

«Lo que nos tiene que caer mal son los sobresueldos y los sobornos y no las cosas transparentes», dijo, para explicar que un legislador cobra «entre 28 y 29 mil pesos» y que eso significa «un 20% ciento más que un director de las Cámaras».

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