Obvio: YPF ya divide a bloques de la UCR

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El Gobierno logró, con más velocidad que la pensada, el suficiente apoyo de parte de la oposición como para garantizarse la votación de la ley de expropiación del 51% de YPF con los dos tercios de los votos, meta que se puso Cristina de Kirchner en el mismo discurso en el que anunció esa operación. En el apoyo quedaron comprometidos el radicalismo (aunque rechace las condiciones de intervención de la compañía y las condiciones de pago votará a favor de la expropiación), el Frente Amplio Progresista y parte del peronismo disidente.

Pero la UCR ya está demostrando que no saldrá indemne de esa definición. De hecho el fantasma de una ruptura partidaria avanza, sobre todo en los sectores más cercanos a un acuerdo con el centroderecha como Mauricio Macri.

Se sabía desde el lanzamiento de la estatización parcial de YPF que los radicales tendrían problemas para mantenerse unidos en Diputados y no en el Senado. Pero la definición del cordobés Oscar Aguad superó cualquier especulación. La semana pasada no tuvo empachos en proclamar su oposición al proyecto de expropiación de acciones, sosteniendo argumentos similares a los que mantiene el PRO y la Coalición Cívica. La incógnita es saber si Aguad llevará detrás de él a más de 10 legisladores.

Lo hace mientras el resto de la UCR transita sobre el filo de una navaja: apoya la estatización de acciones (por lo que el kirchnerismo ya los contabiliza como propios), pero exigiendo que se abra una negociación de 60 días con Repsol para aminorar el impacto de la decisión ante el mundo. No hace falta decir que ese pedido o el de renuncia de Daniel Cameron, serán imposibles de conceder por parte del Gobierno.

En esa interna Ricardo Alfonsín volvió a ratificar su apoyo a la decisión de expropiar, pero un viejo colaborador de su padre complicó aún más el escenario radical durante el fin de semana. Facundo Suárez Lastra, exintendente de la Capital Federal designado por Raúl Alfonsín e hijo de Facundo Suárez, expresidente de YPF por el radicalismo, distribuyó una carta a los militantes radicales en la que reivindica el pasado estatista de la UCR en materia petrolera pero, a diferencia de otros alfonsinistas, lo pone en la vereda de enfrente de la decisión del Gobierno: «Me animo a afirmar que estamos frente a una ilusión generada por la demagogia irresponsable de los que ayer privatizaron la empresa más grande de la Argentina y hoy la quieren mal reestatizar», arranca en los primeros párrafos de esa carta.

«La YPF que defendemos y que queremos reencontrar no existe más por obra y gracia del peronismo. Ésta, que se llama como aquélla, es una empresa de capitales mayoritariamente españoles, acompañados por empresarios argentinos ajenos al negocio del petróleo y cercanos al poder de los Kirchner. Esta YPF, no es la que tenemos los argentinos en nuestro imaginario como la Gran Empresa Nacional», dijo Suárez Lastra alimentando la crisis interna en la que se sumió ese partido tras la decisión mayoritaria de los bloques de apoyar la expropiación.

«Si esto no se entiende, se puede caer en el equívoco de pensar que no acompañar la iniciativa del Gobierno es alejarse de la tradición radical. Un buen análisis nos lleva a la posición contraria. Esto es: rechazar por irresponsable e insuficiente la iniciativa de la Presidenta», sentenció.

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