8 de abril 2009 - 00:00

Ocaña rompió racha kirchnerista: el Senado la interrogó por el dengue

Graciela Ocaña
Graciela Ocaña
La visita fue de por sí una novedad: un ministro del Gobierno de Cristina de Kirchner dando explicaciones al Congreso. Con esa ventaja arrancó ayer Graciela Ocaña su informe al Senado sobre la situación en el país por la aparición de casos de dengue en 16 provincias, por lo menos los oficialmente reconocidos.
Nunca los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner estuvieron dispuestos a aceptar que el Congreso interrogara a sus ministros. Se conoce la orden que el ex presidente dio al año de asumir su mandato a todos sus ministros para que nunca respondieran una citación de diputados o senadores, y hasta los habilitó para no responder pedidos de informes del Congreso.
Pero como suele suceder con el kirchnerismo, las sorpresas están a la orden del día. Ahora, no sólo aceptó el Gobierno enviar a su ministra de Salud a explicar el brote de dengue, sino que, además, expuso a una funcionaria que vive casi en pide de guerra con Hugo Moyano por su trato a las cajas sindicales y que puede acompañar a Néstor Kirchner en la lista de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires.
A pesar de haberle reconocido el esfuerzo de presentarse a declarar ante el Senado, Ocaña no se libró de dar una explicación de horas ante los integrantes de la Comisión de Salud y al mismo tiempo recibir presiones del radicalismo.
El resultado fue una puesta en escena que por momentos pareció una película muda: «No dice si hay o no epidemia, no dice si necesita que declaremos la emergencia sanitaria para poder contar con recursos para combatir la epidemia. En realidad, no dice nada», bramaba el jujeño Gerardo Morales durante el informe de Ocaña.
Los nervios de los senadores se tensaron cuando la ministra se tomó todo el tiempo del mundo para relatar la situación, pero sólo hablando de brotes locales. «¿Hay epidemia o no, señora ministra?», le preguntó Morales. Ocaña no respondió.
«¿Usted quiere que declaremos la emergencia?», insistió el radical y tampoco tuvo respuesta.
La ministra dio entonces la sensación de no querer avanzar con una definición sobre la que no tenía instrucciones, pero se animó a recordar que el Gobierno ya declaró la alerta epidemiológica por este tema, y que varias provincias ya declararon también la emergencia. De todas formas, la Comisión de Salud avanzó con un dictamen para declarar la emergencia sanitaria en las provincias de Jujuy, Catamarca, Chaco y Salta, donde se encuentran los mayores brotes.
«Yo no entiendo», decía anoche Morales. «Le reconocimos lo que se había hecho bien. Cuando llamamos a un ministro para interpelarlo porque cometió un error, no viene. Y ahora que la convocamos para darle ayuda, se queda en silencio».
De todas formas, Ocaña reconoció que la situación en materia de dengue era «grave, más que en los brotes anteriores», y que se trata de un problema «que no vino para irse pronto». Pero se negó a reconocer una crisis mayor: «Hay varias provincias involucradas, pero no hay una epidemia nacional».
Aclaró que en la Argentina los brotes aparecieron en 1997, y que el año pasado hubo 3.452 casos confirmados, de los cuales el 84% fue autóctono; y el 16%, importado. Los números fueron aún más preocupantes: «En la Argentina hay 23 localidades de muy alto riesgo en materia de difusión de dengue y otras 54 de alto riesgo».
«Se trata de una enfermedad que aparecía erradicada en los años 70, pero que reapareció en 1995»
, algo por lo que culpó al calentamiento global.
Pero la discusión central fue sobre la denominación del problema: «Es una cuestión semántica, para los epistemólogos», dijo Ocaña cuando se negó a calificar de epidemia al problema. Pero lanzó una advertencia que pareció reconocerlo: «Éste es un tema que no se va a superar este año», les dijo a los senadores. (Ver más inf. en Ámbito Nacional.)       

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