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Ocaña, sensible a rumores regresa hoy a ministerio
Graciela Ocaña
«Decí que estás sorprendida y que también estoy sorprendida», la tranquilizó el viernes Cristina de Kirchner a Ocaña, tras una jornada en la cual la funcionaria recorrió radios para hablar de los rumores que le ponían sucesores a su cargo. Coronó con la difusión de que ya había renunciado y terminó con las desmentidas de Ocaña y la reunión con la Presidente.
Las versiones sobre la inestabilidad en el cargo de la ministra se suceden desde hace meses, tanto en especulaciones sobre una salida que le daría el Gobierno como sobre su propia dimisión. Según la funcionaria, la semana pasada los rumores llegaron a tal punto que se vio forzada a comenzar a denunciarlos. El ministerio se alteró, inclusive, con una visita a Olivos de Graciela Rosso, la ex frepasista ahora intendente de Luján, que fue viceministra de Ginés González García con quien no mantuvo una buena relación. Ocaña ha mortificado a su antecesor con investigaciones sobre su gestión, pero creen los más cercanos al despacho de la ministra que el ala sindical, específicamente Hugo Moyano, habría tenido que ver en la difusión de los rumores que la angustiaron.
Le agregan, como condimento a las especulaciones sobre su salida, el desplazamiento que Ocaña provocó del ex titular de la Superintendencia de Servicios de Salud, el área que es nexo con las obras sociales sindicales, Héctor Capaccioli, quien terminó así exiliado por el momento de la política kirchnerista. Su renuncia fue provocada tras conocerse supuestas irregularidades con respecto a la recaudación para la campaña presidencial de Cristina de Kirchner, de la cual en la práctica ese ex funcionario, que reportaba a Alberto Fernández era tesorero.
Las denuncias e investigaciones en el Ministerio de Salud, como algunas polémicas declaraciones de Ocaña sumaron la semana pasada para alimentar rumores sobre su reemplazo y hasta los nombres de los sucesores. En cambio la relación de Ocaña con el ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, no apareció como una de las posibilidades de su pase a retiro. Si bien el ex funcionario la hizo recalar a cargo del PAMI en el Gobierno de Néstor Kirchner, Ocaña hoy se declara cristinista y su relación con Alberto Fernández no es ya como en el Gobierno anterior.
Ahora en el ministerio esperan que tras la reunión con la Presidente y las desmentidas durante el viernes se respiren aires de tranquilidad, al menos hasta el lanzamiento de la campaña para las elecciones de octubre. Nadie cree que Néstor Kirchner querría provocar el desplazamiento de la titular del área de Salud, salida que podría entenderse como una suerte de castigo por indagar en asuntos molestos o bien decir frases acerca de Julio Cobos que no comparte el Gobierno.
Por ahora en los ensayos de boletas electorales que el kirchnerismo llevará en la provincia de Buenos Aires, la ministra aparece con seguridad en el listado para esa competencia. Casi el mismo destino que tuvo Ginés en su momento, cuando encabezó la lista de legisladores porteños, una banca que ni siquiera quiso conocer. Habrá que ver si la ex arista participa de la campaña política como funcionaria o bien deja el cargo para intentar una banca en representación de los bonaerenses.
Confiada en el respaldo presidencial, Ocaña vuelve hoy a su despacho para concentrarse en temas del área sobre los cuales versó la reunión con Cristina de Kirchner una vez que la funcionaria despejó sus dudas. Intentará, por ejemplo, reglamentar leyes relacionadas con su ministerio como las referidas a la alcoholemia y la obesidad, fortalecer una campaña de vacunación para los niños que comienzan las clases y coordinar asistencia para Tartagal.


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