21 de mayo 2015 - 00:00

Ocupas K en santuario UCR

Leopoldo Moreau
Leopoldo Moreau
 Leandro Santoro, compañero de fórmula del peronista Mariano Recalde a jefe de Gobierno porteño por el kirchnerismo, ocupó ayer por unas horas un santuario que parecía exclusivo de los radicales: el restorán Lalín de la calle Moreno. Buscó teñir con algunas pinceladas de vetero-radicalismo su disidencia y apelar quizás a algunos fantasmas que se resisten a evacuar de ese recinto que suele albergar, en otros días de la semana, varias peñas de sus excorreligionarios.

Con un módico menú de 200 pesos (entrada de fiambre y tortilla, paella o pollo al champiñón y helado) el encuentro mezcló exponentes de la disgregada familia radical desencantada con el microemprendimiento local de la UCR oficial con Martín Lousteau y mucho más con la alianza nacional con Mauricio Macri y Elisa Carrió.

Originalmente pensado como un encuentro de radicales de intemperie con el binomio de la nueva transversalidad, termino por ser un intercambio de gentilezas en el que los dos candidatos de la formula se mostraron recíprocamente a los estados mayores de la propia tropa. Por caso, Recalde llego flanqueado por el exsenador Daniel Filmus y los diputados Mara Brawer y Juan Cabandie Alfonsin (se resaltó especialmente la portación del segundo apellido en función del escenario) y el verdadero jefe político de todos ellos (los exradicales incluidos) Andres "El Cuervo" Larroque.

A Santoro lo escoltó la pléyade de "dirigentes" de varias comunas porteñas y algunas singularidades entre los que estaban Alejandro Grillo, Carlos Patricio Barbato, Marina Villordo, Federico Cabaleiro, Rudy Rubino, José Kibudi, el funcionario del ministerio de Planificación Marcelo Montero, el exdiputado Fernando Cantero, Juan Hipolito Moreau, Aníbal Rua, Carlos Márquez, Federico Domenniani, los funcionarios de Presidencia de la Nación Gustavo Lopez (de bajísima performance electoral en las recientes PASO ) y Daniel Siciliano, un libero yrigoyenista como Diego Barovero, y por supuesto Leopoldo Moreau, patrino del cismático ex yerno Santoro..

Las disonancias y asonancias entre ambas culturas políticas en extraño maridaje estuvieron presentes en todo momento, desde la falta de coordinación horaria - Recalde llego casi dos horas mas tarde a la cita por encontrarse en un acto oficial con la presidenta - hasta los movimientos de mesas para ampliar la cabecera (originalmente limitada a los dos términos de la fórmula) a medida que llegaban funcionarios del oficialismo. Y ni hablar del bochornoso calor que debió soportarse en el recinto reservado por el desperfecto del equipo de aire acondicionado.

Santoro edulcoró su discurso ealtando las presuntas virtudes de cada uno de los comensales: Recalde llamó areivindicar al Cuarteto Olímpico consagrado por el revisionismo histórico: San Martín, Rosas, Yrigoyen, Perón al que sumó a Kirchner y omitió , involuntariamente claro, nada menos que a Alfonsin, que miraba desde un retrato colgado de la pared.