Fue, casi sin lugar a dudas, la última sesión del Congreso durante el Gobierno de Cristina de Kirchner. Con el balotaje programado para el 22 de este mes, el final de las sesiones ordinarias el 30 y el traspaso presidencial el 10 de diciembre, resulta difícil pensar en otra reunión de las cámaras. De ahí se explica el apuro del kirchnerismo en debatir todos los temas pendientes en una sesión especial convocada, como ese tipo de encuentros, con temario fijo. En medio de ese ambiente de despedida, el oficialismo procedió a votar el nombramiento de Julián Álvarez y Juan Ignacio Forlón como nuevos integrantes de la Auditoría General de la Nación en representación del oficialismo, término que a la vista de la indefinición electoral es efectivo en la actualidad, pero podría volverse relativo en pocos días y cambiar, entonces, el reparto de cargos en la AGN. Ese fue el centro de la pelea ayer en el recinto de Diputados que terminó con la oposición retirándose del recinto en el momento en que Juliana Di Tullio, como jefa del bloque kirchnerista, forzó la votación por mayoría simple de Alvarez y Forlón como auditores.
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La polémica sesión y los argumentos de una y otra parte necesitan claramente de explicaciones para poder avanzar sobre la esencia del escándalo que ayer se vio en el recinto.
La Auditoria General de la Nación está integrada, de acuerdo con la definición de la Constitución de 1994, por cuatro integrantes por el oficialismo y tres de la oposición, entre los que está el presidente del cuerpo, el radical Leandro Despouy.
Esa composición no es estática ya que cambia de acuerdo con qué partido sea oficialismo en cada momento. La presidencia siempre le pertenece a la oposición, pero el nombramiento de los auditores lleva consigo una garantía de estabilidad en el cargo. Y aquí aparece el primer campo de batalla que se dio ayer. El kirchnerismo sostuvo ayer que el mandado de dos de sus auditores, Oscar Lamberto y Vicente Brusca, estaba vencido y por lo tanto debían proceder a la renovación. No eran los únicos con mandato vencido: también el radical Horacio Pernasetti, pero su sillón no fue renovado porque el radicalismo se retiró junto con la totalidad de la oposición del recinto alegando violaciones múltiples del reglamento.
¿Qué denuncia la oposición entonces? En primer lugar, que la elección debía esperar a la definiciónn sobre el futuro Gobierno para conocer quién será oposición y quién oficialismo y por lo tanto definir el reparto de cargos en la AGN.
También alegan que la movida del kirchnerismo está destinada a elegir ahora a dos de sus representantes para hacer lo propio por la oposición en el caso que Mauricio Macri ganara las elecciones. Al haber estabilidad en la nominación, el oficialismo podría quedarse con 5 cargos en la auditoría frente a sólo dos radicales.
Está claro que los mandatos de Lamberto y Brusca estaban vencidos; de hecho ayer ambos estaban realizando mudanza en sus oficinas de la AGN, pero no puede darse como cierto, como denunció la oposición y por eso se retiró del recinto, que el nombramiento de los auditores estuviera incluido en el temario de la sesión especial.
Hace 48 horas Di Tullio le habían anunciado al radical Mario Negri la intención del kirchnerismo de avanzar con el nombramiento y la jura de Alvarez y Forlón. Negri se negó a acordarlo alegando que debían esperar al balotaje.
Ayer, en el acta de la comisión de Labor Parlamentaria no apareció el tema junto con el resto de los proyectos que se debatieron. En esas condiciones, para incluir un proyecto o tema a consideración quien lo pide debe reunir los dos tercios de los miembros presentes, número que el oficiaismo no tenía. Tras una votación previa para interpretar la agenda del día, se dio por válida la votación de los auditores que terminó en 128 votos a favor, 53 en contra y 26 abstenciones. Es decir, se aprobó por mayoría simple. El kircherismo antes tiró un dardo en el recinto: recordó que en la votación del Senado donde en el período anterior se eligieron auditores un acuerdo entre Miguel Michetto y Gerardo Morales había habilitado otro nombramiento anticipado.
Álvarez y Forlón procedieron entonces a jurar en el recinto mientras la oposición se retiraba. Poco antes, tras la votación, habían presentado sus renuncias como secretario de Justicia y presidente del Banco Nación, respectivamente, donde será reemplazado por el vicepresidente Enrique Arceo, requisito esencial para la asunción en la AGN. La oposición anunció que judicializará la sesión y por la noche Cristina de Kirchner cerró el círculo de esa decisión recibiendo a los nuevos auditores en la Casa Rosada.
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