"Todo pasa", dice el anillo de Julio Grondona, lo que no aclara es: cuánto tardan las cosas en pasar. Si hay algún anillo similar, en manos de operadores bursátiles, la velocidad en pasar páginas -con cuestiones negativas- es para causar envidia. El lunes, gran desplome general, en superficie y análisis de Wall Street: el menor crecer de la economía de China, se apuntaba como culpable del derrape del Dow -un 1,8%- seguido por mercados satélite. En el mismo día, se conocía trágico atentado en pleno centro de Boston -mucho más trascendente que el ratio de China- y se había formado un frente bajista. Pero, a sólo una rueda de diferencia, el mensaje pareció ser: olvídense de los chinos. Algunos balances de números favorables y un par de datos de la economía fueron el veloz reemplazo, para generar un "rebote" y también de cierto calibre. El Dow recuperó más del 1%, el Bovespa recortó pérdidas con suba del 1,9%, con los europeos -sin sufrir el lunes- actuando a la baja, con retardo. Y en Buenos Aires... también volvió el sol. Desde un mínimo en "3.407" puntos, se ensayó una disparada hasta alcanzar máximo de "3.474" y cerrar casi en ello.
No sólo enjugó la baja previa, sino que quedó con leve resto a favor en un porcentual del 2% conquistado. Con Tenaris volviendo a ser eje de negocios -$ 11 millones- y suba del 4%, buena parte de las líderes se florearon en alza, como si fueran eco de bellas noticias (en nuestro medio, ninguna).
G. Galicia, TECO y la plaza de YPF también acompañaron -en precios y volumen-, con total de "63" aumentos, por "14" bajas. El total operado reunió $ 58 millones de efectivo, cambiando el "mix" y volviendo la demanda en una rueda global que lució como un inmenso "panqueque": que se dio vuelta en el aire y cayó del otro lado. Es lo que hay. La Bolsa, con jalea.
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