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Operativo retorno: movió Solá y los K abren el libro de mudanzas
Daniel Scioli, Felipe Solá, José Pampuro, Carlos Menem, Carlos Kunkel, Alberto Fernández
Explicó, por radio, lo que hace meses dice en privado y no tanto: que el PJ opositor jamás embocó la táctica para combatir al Gobierno y que éste, encabezado por Cristina de Kirchner, acertó los movimientos y las medidas para capturar el mayoritario respaldo popular.
El exgobernador había previsto no oficializar su mudanza antes de las elecciones pero, urgido, movió antes. La razón es sencilla: interpreta que en octubre el FpV obtendrá un triunfo aplastante y se apura a huir de un edificio -el PF- que se derrumba, en llamas.
Hasta renunció a la utopía de que Olivos le abra las puertas y lo indulte como a una oveja descarriada de la manada K. Por ahora sólo consiguió oídos, cobertura y promesas en La Plata, a expensas de Daniel Scioli, sin constancia de una amnistía presidencial.
En rigor, tal como contó este diario el 29 de agosto, el Operativo retorno que autorizó la Presidente para recapturar a peronistas díscolos dispone la tercerización de esos retornos a través de los gobernadores. Simple: Solá regresa, entonces, de la mano de Scioli.
Algo más: será el gobernador quien despliegue los encantos para integrar al felipismo. Se murmuró sobre un ministerio para un delegado de Solá en gabinete de Scioli. A simple vista, parece un pago excesivo.
Así y todo, en el Congreso, Olivos tendrá un beneficio puro: el exgobernador se fuga del PJ anti-K con una escala previa en una seudoneutralidad, pero camino a sumar tres diputados felipistas -Solá, Raúl Rivara y Roberto Mouilleron- a la «fammiglia» K, aunque sea como primos lejanos.
De hecho, en Diputados, el kirchnerismo puede sacarle provecho a la incorporación de silvestres o patrullas peronistas sin GPS. En La Plata, en tanto, el felipismo aportará cuatro diputados, tres de los cuales mantendrán su banca el próximo bienio.
Valores
Hay otro cálculo subterráneo para cotizar la captura de caciques y caciquejos del PJ anti-K, pero forma parte de la ficción largoplacista: el prediseño de alianzas y bloques para la batalla por la sucesión de 2015. Eso justifica el cobijo de Scioli a Solá.
Al mismo espasmo -y en paralelo, para arrebatarle un potencial aliado a Sergio Massa- respondió la maniobra de contención del gobernador a José «Pepe» Pampuro: el senador de Lanús no será ministro, pero tendrá un despacho luminoso, y de alturas, en la administración sciolista.
En Casa Rosada, en tanto, creen que hay otros afluentes de los que nutrirse: el reutemanismo residual, que tiene un puñado de diputados, también figura en los planes y hasta suponen que después de octubre, feroces duhaldistas se volverán mansos posduhaldistas.
En Balcarce 50 prenuncian, además, el fin del dasnevismo. La mudanza de Martín Buzzi, gobernador electo de Chubut -que fue delfín de Mario Das Neves contra el postulante K Carlos Eliceche-, alienta ese pronóstico. Paradoja: fue Eliceche, con soporte de Lázaro Báez, quien ofició de lazarillo para mostrarle a Buzzi el sendero hasta el olimpo K. Un operativo quirúrquico se prepara, en paralelo, en Córdoba, para aislar a José Manuel de la Sota. La mano que mece esa cuna es Jorge «Zurdo» Montoya, que en diciembre se queda sin banca en el Congreso, pero que fue reclutado por Néstor Kirchner el año pasado tras batallar al Gobierno durante la 125.
Montoya tiene un enlace predilecto en Casa Rosada: Juan Carlos «Chueco» Mazzón.
Hay otros movimientos: Florencio Randazzo rescata disidentes en los distritos -el más visible fue Ismael Passaglia, a quien patrocina como intendente en San Nicolás- y, en nombre de Amado Boudou, su «task force» se dedica a una pesca similar.
El libro de mudanzas está abierto pero -siempre- hay vetos. «Estamos dispuestos a recibir a todos menos a uno: Alberto Fernández», ha dicho Carlos Kunkel, verdugo oficioso para frenar los gestos pacificadores del ex jefe de Gabinete, que confesó su deseo de volver al kirchnerismo. Un tormento para quien se presumió como el CPU del sistema operativo K. Hasta Carlos Menem, un innombrable en la biblia oficial, fue aceptado con la condición de que el gobernador riojano, Luis Beder Herrera, oficie de tutor. Para Alberto F., el fatal perjuicio de su silencioso «spam» anticristinista.


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