9 de febrero 2012 - 00:00

Operativo seducción para armar la comitiva a la ONU

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
Los anuncios terminaron y el Gobierno de Cristina de Kirchner debe comenzar a definir cómo continuará la estrategia que planteó la Presidente el martes en la Casa Rosada.

En primer lugar el Gobierno pondrá en marcha un operativo seducción para garantizarse que los partidos de la oposición que fueron invitados a participar de la sesión del Comite de Descolonización de la ONU en junio, efectivamente acepten el convite. No es que no lo hayan hecho en otras ocasiones. Queda claro que Malvinas es la única política de Estado que efectivamente reconoce el kirchnerismo. Ese tema es el único por el que convoca a la oposición cada año para que acompañe el reclamo en Nueva York.

Pero esta vez el acto del martes actuó de alerta y el mensaje que no cubrió las expectativas, terminó dividiendo a los partidos.

Allí entonces deberá existir una tarea de convencimiento por parte del oficialismo para armar la comitiva que denunciará ante Comité de las Naciones Unidas la militarización del Atlántico Sur.

El segundo punto a decidir es la participación de Cristina de Kirchner. La Presidente nunca integra esa delegación a la ONU en junio, sino que participa de la apertura de la Asamblea General del organismo a fines de septiembre. Pero esta vez podría haber una participación especial para reforzar la posición del país en medio de la crisis con Gran Bretaña. La decisión aún no fue tomada.

El Reino Unido reaccionó ayer ante el anuncio de Cristina de Kirchner alegando que la Carta de la ONU respalda su posición sobre el derecho de autodeterminación de los habitantes de Malvinas. Fue la primera respuesta a la denuncia sobre militarización de la zona.

«El Reino Unido no tiene dudas sobre su soberanía de las Fal klands», declaró un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores.

«El principio de autodeterminación, tal como está establecido en la Carta de Naciones Unidas, respalda nuestra posición», insistió. Según el Gobierno británico, «los habitantes de las Falklands son británicos por elección. Son libres de determinar su propio futuro y no habrá negociaciones de soberanía al menos que los isleños lo deseen».

La Carta de Naciones Unidas de 1945 establece efectivamente que uno de los propósitos de la organización internacional es «fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos». Pero el Comité Especial de Descolonización de la ONU aprueba también regularmente resoluciones instando a Londres y a Buenos Aires a entablar una negociación por la cuestión de la soberanía del archipiélago bajo dominación británica desde 1833 pero reclamado con creciente insistencia por la Argentina.

Hubo también respuesta directa a la acusación de militarizar el área Malvinas: «No estamos militarizando el Atlántico Sur. Nuestra postura defensiva en las Falklands (Malvinas) sigue siendo la misma», dijo el vocero de la Cancillería británica aunque deslizó una amenaza confirmando que el Gobierno tiene planes «en caso de acciones agresivas hacia el territorio británico autónomo de ultramar».

Los británicos siguen reaccionando frente a la estrategia argentina de bloquear, en acuerdo con los socios del Mercosur, las escalas en Sudamérica de buques con bandera de las Malvinas. Pero eso no les impide hacer negocios, algunos que irritan a Buenos Aires. Por ejemplo, un grupo de empresarios laneros uruguayos, encabezados por el presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana, Joaquín Martinicorena, está por estos días en Malvinas cerrando acuerdos con productores de lana y carnes. Desde la embajada británica en Montevideo se aclaró que el viaje es netamente comercial y que es bienvenido como cualquier otra misión de negocios.

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