22 de febrero 2010 - 00:00

Oposición rinde último examen antes de votar DNU de reservas

Sonia Escudero
Sonia Escudero
La oposición recién mostrará su juego en el Senado mañana. No sólo será el momento en que piensa contar ya con las 37 firmas de los senadores del radicalismo, el peronismo disidente, el grupo que lidera el pampeano Carlos Verna y la Coalición Cívica, sino también cuando lleguen a la Capital Federal quienes partieron el fin de semana a sus provincias. Uno de esos casos es el del radical Gerardo Morales que lideró la negociación para reunir el quórum para imponer la distribución de cargos.

El proceso para llegar a la sesión preparatoria del miércoles no será simple. La oposición anunció que presentará un acta con todas las firmas exactamente 24 horas antes de esa sesión. Será al mismo tiempo en que Miguel Pichetto esté reunido con el bloque kirchnerista para analizar la estrategia que llevará un día después al recinto.

La coincidencia no es casual. Pichetto reconoció el fin de semana que aún le faltan votos para imponer su esquema de reparto de cargos; la oposición jura que ya tiene cerrado su acuerdo con 37 votos y que por una incomodidad de viajes de los legisladores aún no pudo plasmarlas en un mismo escrito. Ese panorama lo confirmó el fin de semana la salteña Sonia Escudero: «Existe un acuerdo que cuenta con 19 votos del radicalismo y sus aliados, 18 votos del peronismo disidente y sus aliados; mientras que tiene 35 votos del oficialismo y aliados», dijo.

Pero lo cierto es que los dos bandos están en estado de pánico por los pases que puedan aparecer en las últimas horas antes de la sesión.

El único esquema de distribución que se conoce hasta ahora (el elaborado por la oposición en una copia casi exacta de lo sucedido en Diputados el 3 de diciembre pasado) establece que se quedará con 13 comisiones de las 25 que existen en el Senado y que en cada una de ellas el Gobierno tendrá 7 miembros y el antikirchnerismo 8.

Hasta ahí la definición por el control del Senado, pero mañana en la reunión de labor parlamentaria, todos los bloques de la oposición quieren dar una señal al Gobierno más fuerte aún: esos 37 que pondrán sobre la mesa para votar comisiones son los mismos que comprometerán para rechazar el Decreto de Necesidad y Urgencia que creó el Fondo del Bicentenario.

Perder también la mayoría de comisiones en el Senado será una derrota insalvable para el Gobierno, pero será más duro aún que le confirmen al kirchnerismo que está atado el acuerdo para derogarle el DNU que habilitó el uso de reservas.

En esta pelea está jugando ya más que la pulsión de los radicales y el socialista Rubén Giustiniani por desplazar al kirchnerismo, la pasión de venganza contra el Gobierno que está mostrando el peronismo disidente.

De otra forma no se explicaría por qué un senador como Verna, conocido desde siempre por sus silencios y estrategias esquivas, aceptó mostrarse en público negociando con radicales y otros peronistas en las oficinas del bloque UCR o firmando con la oposición en la reunión de Labor Parlamentaria donde se exigió la convocatoria a la comisión Bicameral de Trámite Legislativo para debatir el decreto de remoción de Martín Redrado.

La corriente en el Senado obviamente cambió. En esa cámara donde hasta hace poco aún se podía tener certeza sobre el sentido de los votos, casi como un límite último frente a los desbordes que podrían aparecer en Diputados, los alineamientos ya son imprevisibles. Salvo por la derrota en la ratificación de la Resolución 125, el Senado siempre ofreció estabilidad y seguridad a la Casa Rosada. Ahora, todo cambio al punto que aunque el kirchnerismo tenga seguro el voto de los fueguinos José Martínez y María Rosa Díaz y del neuquino Horacio Lores tanto en la sesión preparatoria como en la ratificación del DNU del Bicentenario, nada garantiza que los tres no se vean tentados a bajar a dar quórum en cualquier convocatoria opositora.

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