17 de diciembre 2015 - 00:59

Orden de Macri: coordinación total al tridente económico

• EL PRESIDENTE DECIDIÓ CÓMO PRAT GAY, STURZENEGGER Y MELCONIAN PONDRÁN EN MARCHA LA NUEVA "FLOTACIÓN SUCIA"

Federico Sturzenegger
Federico Sturzenegger
 Desde las 10.00 am de hoy se sabrá la coordinación que pueden llegar a tener en tiempo real los tres principales referentes económicos del macrismo: Adolfo Prat Gay, Federico Sturzenegger y Carlos Melconian. Entre el ministro de Hacienda y Finanzas, el presidente del Banco Central y el titular del Banco Nación tendrán que poner en práctica la medida más audaz y peligrosa de la nueva gestión: levantar el cepo y aplicar la devaluación del peso más importante después de la salida de la convertibilidad. Saben los tres que del éxito de la misión dependerá luego gran parte de la buena fortuna que tendrá Mauricio Macri, al menos durante el primer semestre de 2016. Luego, si las cosas van bien, podrá el Presidente comenzar a desarrollar hacia mayo o junio su prometida y proyectada política económica desarrollista y hacer que la economía del país vuelva a crecer. Si la decisión anunciada ayer sale mal, o no tan bien como se espera, será hacia esos meses de 2016 el momento de preparar un plan B. Nadie piensa en eso en este momento y todo el macrismo está convencido de que lo que comenzará a aplicarse desde esta mañana tendrá los resultados que se esperan. Pero para eso, saben Prat Gay, Sturzenegger y Melconian, hoy mismo debe comenzar a aplicarse un mecanismo de relojería financiera que básicamente les demuestre a los mercados financieros locales que se domina la situación.

Así se dejó claro en el encuentro que Mauricio Macri junto con el "ala política" de su Gobierno sostuvieron ayer en la Casa Rosada y donde se habilitó a Prat Gay a anunciar la salida del cepo y la, inevitable en consecuencia, devaluación del peso. El jefe de Estado estudió la manera de aplicar lo que se anunció ayer, con detenimiento, desde el lunes pasado, primero en su domicilio y luego en reuniones privadas con el jefe de Gabinete Marcos Peña. Prat Gay y Sturzenegger le habían enviado antes, por escrito en papers de no más de cuatro carillas, las conclusiones sobre las negociaciones finales con los contratos de dólar futuro, la marcha del acuerdo con China por la ampliación del "swap" con el banco central de ese país, los dólares diarios que prometían liquidar los sojeros luego de los anuncios de levantamiento del 5% de las retenciones y la prometida devaluación del peso y la situación del crédito puente que avanza con bancos extranjeros (en su mayoría) y bancos y empresas locales. Recibió además el informe sobre el precio que el dólar podría tener en el mercado cambiario, a partir de un detenido estudio sobre la evolución del Contado con Liquidación (CCL); para el gabinete económico el único precio de cotización válido por su "transparencia" según reconoció ayer el propio Prat Gay. La caída de dos días consecutivos de este valor ante la inminencia del anuncio en unos 50 centavos (ayer cerró en 14,26 pesos) fue la señal que terminó de convencer a Macri de que había llegado el momento para tomar la decisión. Según su visión, y la de Prat Gay y Sturzenegger, el precio es absolutamente aceptable "y manejable".

Macri sólo tuvo el reconocimiento de parte del gabinete económico de dos puntos "algo flojos" en su control, y que podrían derivar en el costado más criticable del plan: el aumento de los precios y de las tasas de interés. En el primer caso, el temor es obvio. El traslado a precios de un aumento en la cotización del dólar de 9,8 a aproximadamente 14,5 pesos es una variable casi imposible de dominar por parte de cualquier gestión; mucho menos con una que no confía en los métodos policiales que se aplicaban (con éxito escaso) con las políticas de Guillermo Moreno. Confía el gabinete económico que con los acuerdos con los productores por la vigencia de Precios Cuidados (en su versión light de 80 productos), el "Ahora 12" y la promesa de supermercados y varias cámaras empresariales, la situación estará controlada. Y si se descontrola, estaría vigente una alternativa: la amenaza siempre latente de la apertura de importaciones en los productos críticos. En el caso de las tasas de interés, se asegura que luego de un tiempo de niveles imposibles de afrontar para la producción (especialmente para las pequeñas y medianas empresas), hacia mayo la situación comenzaría a mejorar y a racionalizarse, llegando a porcentajes óptimos para "empezar a tener un crédito productivo para crecer", según la visión, optimista, de una fuente del equipo económico.

Lo cierto es que los papers que manejó Macri eran sinceros y le mostraban al Presidente que la inflación acelerada posdevaluación y la continuidad en el tiempo de los intereses altos son las dos variables más difíciles de controlar hacia delante. Más aún que la fiscalización del tipo de cambio. Allí estará ahora el foco del Gobierno.

Macri finalmente tomó el martes al mediodía la orden de acelerar los anuncios para ayer, adelantando un día las noticias, ya que la idea primaria era que la decisión se tomaran entre el jueves o el viernes. "Ya estaba todo cerrado, y no había motivos para extender más los plazos", le aseguraba ayer la fuente a este diario.

Macri dio la orden y una nueva instrucción. Prat Gay y su equipo debían anunciar la medida hablando permanentemente de que se estaba aplicando "la salida del cepo", mostrando sus consecuencias negativas en la economía y el crecimiento, y manifestando en todo momento que se vivía la decisión sin dramatismos y con la sensación de que la situación está plenamente dominada.

Vino luego la instrucción final. Prat Gay, Sturzenegger y Melconian deben mostrar hoy absoluta cercanía y coordinación máxima. En especial en la aplicación de la nueva etapa de "flotación sucia" con la que se manejará el tipo de cambio. La estrategia será la siguiente. El mercado abrirá a las 10.00 y se dejará correr un tiempo (no más de dos horas) la cotización del dólar para ver hasta dónde la lleva el mercado. Luego será el momento en que el ministro y el titular del BCRA consideren el precio en el que se debe intervenir para dar el mensaje concreto al mercado: la cotización en la que el Ejecutivo se moverá cómodo. Luego actuará Melconian. Será desde la mesa de dinero del Banco Nación donde los operadores conocerán las decisiones económica y financiera más importante hasta hoy del Gobierno de Mauricio Macri: el precio del dólar que la entidad está dispuesta a pagar para comprar la divisa.

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