19 de mayo 2011 - 00:00

Ordenan a Portugal y a Grecia privatizar para recibir ayuda

Carlos Burgueño - Enviado especial a Bélgica
Carlos Burgueño - Enviado especial a Bélgica
Bruselas - Privatizar. La orden desde la Unión Europea y el Fondo Monetario fue clara: Grecia y Portugal deben comenzar de manera urgente con privatizaciones de empresas y organismos públicos, y poder así acceder a los planes de rescate que el bloque regional y el organismo mundial prepararon para ambos Estados. Tanto la UE como el FMI saben que un plan de ajuste fiscal vía reducción del gasto público (subsidios a la industria) y servicios sociales (alza en la edad de jubilaciones y desmantelamiento de sistemas de servicios asistenciales) y suba de impuestos (más IVA) es de difícil aplicación política, al menos en lo inmediato.

Así lo dejaron claro entre el lunes y el martes los ministros de Economía y Finanzas de la UE y del FMI (ya sin resquicios de la presencia de Dominique Strauss-Kahn), y se lo transmitieron nuevamente a los dos gobiernos de Georgos Papandreu y José Sócrates. El vocero de la posición fue Jean- Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, primer ministro de Luxemburgo y responsable de poner la firma final a los giros de dinero a los dos países en cuestión. Juncker anunció ayer al Gobierno griego que él mismo negociará con los bancos acreedores de casi la mitad de la deuda de 110.000 millones de euros, una prórroga en los plazos de vencimientos de los pagos y una eventual reducción de las tasas de interés. A cambio, le anunció a Papandreu que la única manera de que esta operación pueda realizarse es con el aval del dinero que deberá ingresar a Grecia a través de las privatizaciones obligatorias a las que deberá someterse. Literalmente, el economista habló de la necesidad de «privatizar rápidamente muchas entidades públicas». Para Junker, es la única posibilidad de aplicar en Grecia un nuevo programa de «suave reestructuración» (reprofiling, en inglés) de la deuda de ese país. Para muchos observadores locales, se trata de un eufemismo para hablar de un nuevo «rescate».

En total, Grecia debería obtener, en no más de dos años, ingresos vía privatizaciones por unos 50.000 millones de euros. En el largo listado de empresas griegas figuran la compañía pública de telefonía (donde el Estado mantiene el 51% de las acciones), las empresas locales de aguas y gas domiciliario, peajes, medios de comunicación y hasta las instalaciones levantadas para las olimpíadas de 2004.

El caso de Portugal es más claro. Según lo conversado entre el Gobierno de Sócrates y los ministros de la UE, ya existiría un largo listado de empresas a las que el actual Ejecutivo y quien gane las elecciones de este año tendrán que privatizar. Entre otras, deberá relicitar las construcciones de obras públicas otorgadas a compañías estatales y vender empresas como las energéticas EDP y REN y la aerolínea TAP. Sólo presentando estos proyectos, según Junker, comenzarán a liberarse los 78.000 millones de euros comprometidos el lunes.

Obviamente, esta aceleración en los proyectos privatizadores reclamada por la UE, en la que se movilizarían más de 100.000 millones de euros en no más de dos años, provocó sospechas desde muchos legisladores del Congreso Europeo. En especial, los diputados del bloque socialista hablan de una presión desde los bancos a los ministros y técnicos de la UE y del FMI para que se abran privatizaciones en ambos mercados. Se dice que detrás están las grandes compañías europeas de servicios públicos y operadores públicos de telefonía, petróleo, gas, empresas de construcción, aeroportuarias, etc., que quieren ingresar en Grecia y en Portugal a menor precio del que deberían liquidar en momentos normales. Los principales objetivos serían la aerolínea portuguesa Lap y las empresas de telecomunicaciones y distribución de gas.

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