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Oscar 2016: la rebelión de las "minorías"
LOS ARTISTAS AFROAMERICANOS Y LAS MUJERES DE HOLLYWOOD TRAS REIVINDICACIONES DIFERENTES PERO PARECIDAS
Chris Rock será nuevamente maestro de ceremonias del Oscar en un año sin artistas negros nominados. Y Jennifer Lawrence, la actriz mejor paga del mundo, llega a la gala liderando las protestas de las mujeres de Hollywood por la inmensa brecha salarial con sus pares varones.
Este nuevo procedimiento puede servir también para acotar mensajes reivindicatorios, por caso, de los artistas negros porque este año los nominados son todos blancos y de las mujeres de Hollywood que se cansaron de ganar infinitamente menos que los varones y salieron a rebelarse. O, lo que es más improbable, discursos alusivos al fin de ciclo Obama y a las próximas elecciones presidenciales en EE.UU.
La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, se sabe, no es amante de los discursos que entrañen críticas o reclamos incómodos, vale decir lesivos para la imagen estadounidense, habida cuenta de los millones de espectadores que ven la entrega extramuros. Ahora, si se trata de otros países no hay problema. Vaya como ejemplo el poético mensaje de solidaridad que Jaret Leto dirigió en 2014 a "los soñadores de Venezuela y Ucrania que luchan por vivir el imposible", tras recibir su estatuilla como actor de reparto por "El club de los desahuciados".
Nunca volvió a pasar lo que en 1973, cuando Marlon Brando tomó por sorpresa a los académicos enviando a una activista india a recibir en su lugar el Oscar que ganó por "El Padrino". La joven dijo llamarse Sacheen Littlefeather y estar ahí para protestar por lo que hacía Hollywood "con la imagen de los indios americanos y por lo que está ocurriendo en Wounded Knee" (el asedio policial a una tierra ancestral tomada en esos días por nativos, que derivó en tiroteos con muertos y heridos entre los ocupantes).
Por lo visto hasta ahora, no hay peligro de que se repitan cosas así. En la ceremonia de entrega de 2002 se esperaba que gente como el liberal todoterreno Sean Penn dijera algo sobre la invasión estadounidense a Irak al presentar un premio, sobre todo porque días antes él había enviado una carta a George W. Bush oponiéndose a ello. Salvo un arqueo de cejas que, a juzgar por los gestos de complicidad y asentimiento en la platea, algunos parecieron interpretar como un guiño, Penn no modificó una letra del speech guionado. Lo mismo ocurrió esa noche con Susan Sarandon, ferviente demócrata, quien tras una pausa teatral, con sus grandes ojos haciendo un paneo sobre sus colegas, recitó lo que le habían escrito y punto.
Volviendo a los asuntos incómodos que podrían ensombrecer la alegría y el glamour del Oscar el próximo domingo, la defensa de los artistas negros, si la hubiera, tendrán que hacerla los ganadores blancos ya que no los habrá negros, o los afroamericanos elegidos para presentar premios. Los chistes que seguramente hará al respecto el maestro de ceremonias Chris Rock (afroamericano) sólo serán eso, chistes que sirvan de catarsis amistosa.
Spike Lee tiró la primera piedra al denunciar que no había ni un nominado de su raza este año. Ninguno. Pero, luego se apuró a aclarar que nunca habló de boicotear la ceremonia, a la que él no asistirá simplemente porque tiene un compromiso ineludible con su equipo de béisbol favorito. Las ondas del remolino que causó la piedra del cineasta, sin embargo, llegaron a la presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs (afroamericana), que se manifestó "apenada" y anunció módicas mejoras, como que en 2020 se duplicará el número de mujeres y representantes de las "minorías" en la entidad madre de Hollywood.
Según advirtió el mismo Lee días pasados en el Festival de Berlín, a donde fue a presentar su película "Chi-raq" -y donde curiosamente se volvió más combativo-, "los blancos serán minoría en 2040", por lo que aconsejó a los jefes de los estudios pensar en el negocio, ya que no piensan en la importancia de la diversidad.
Si 2040 parece lejano, peor es la perspectiva de las actrices hollywoodenses que quieren ser remuneradas como los actores. Según el Institute for Women's Policy Research, no ganarán lo mismo que los hombres hasta 2058. Aunque en todas las áreas la diferencia salarial es notable, en el caso de los intérpretes, los actores llegan a cobrar hasta un 85% más que las actrices, según el Bureau of Labor Statistics.
En este aspecto, la primera en romper lanzas fue Patricia Arquette en la mismísima ceremonia de entrega del año pasado. Cuando terminaba de agradecer el Oscar como mejor actriz secundaria por su trabajo en "Boyhood", elevando la voz para imponerse a la musiquita de vaya cerrando, osó reclamar igualdad de salarios, y fue aplaudida frenéticamente por Meryl Streep, entre otras.
Meses después, merced al hackeo a Sony que puso al descubierto mails privados del estudio, Jennifer Lawrence se enteró de la interesante brecha salarial que existía entre ella y sus compañeros de "Escándalo americano", y escribió una carta de queja -remilgada y culposa, pero queja al fin- que publicaron todos los medios. Y eso que ella es la actriz mejor paga del mundo, por una vez, gracias a su talento, pero también a franquicias hipertaquilleras como "Los juegos del hambre" o "X-Men". Según la revista Forbes, el año pasado Lawrence ganó 52 millones de dólares contra los 80 millones que embolsó Robert Downey Jr en el mismo período.
Poco a poco se le fueron sumando actrices (entre las que Gwyneth Paltrow fue la menos elíptica: "Si a los hombres se les paga mucho más por hacer lo mismo, te sientes como una mierda"), pero también personalidades de la política. "Valiente Jennifer. Es duro hablar en contra de la desigualdad y arriesgarse a ser impopular, pero el asunto de igualdad en los salarios nos afecta a todos", elogió Hillary Clinton vía Twitter.
Claro que una cosa son los comunicados de prensa y los pataleos en redes sociales y muy otra romper la sacrosanta pax de "la mayor fiesta del cine" con reivindicaciones desagradables. Veremos quién se anima esta vez. O si alguien se anima. Un poco de condimento beneficiaría a una ceremonia que viene perdiendo rating en todo el mundo, dicho sea de paso.


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