El precio de los aceites y de las oleaginosas cayó fuertemente
en los últimos meses debido a los elevados
niveles de producción de colza y girasol y a la caída de
los valores del petróleo, entre otros.
Los precios de oleaginosas y aceites vegetales podrían detener sus caídas recientes, debido a una menor elaboración del derivado de palma, a un recorte de los pronósticos de cosechas de Estados Unidos y al temor respecto de la producción sudamericana, informó ayer la publicación «Oil World».
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Sin embargo, aún existen factores que seguirían presionando a la baja los valores de los productos, como la profundización de la crisis financiera global, las preocupaciones por la desaceleración de la actividad económica y los impactos negativos en la demanda.
El precio de los aceites vegetales y de las oleaginosas cayó fuertemente en los últimos meses, debido a los elevados niveles de producción de colza y de girasol, a las amplias existencias de la variedad de palma y a la caída de los precios del petróleo.
Actualmente, la mayor parte del crecimiento de la producción de aceite de palma culminó y se espera que en la próxima temporada se reduzca a la mitad.
A su vez, el recorte que realizó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en las previsiones sobre sus cosechas de soja y de maíz también ayudaría a limitar las caídas de los precios.
«Las plazas fueron sobrevendidas durante la reciente caída abrupta de precios y, por lo tanto, quedaron expuestas a una posible corrección de valores», afirmó la revista especializada en oleaginosas y derivados.
«La merma en la oferta estadounidense de soja incrementará la dependencia mundial de cultivos de origen sudamericano», añadió «Oil World».
Las reservas de humedad del suelo son bajas en áreas clave de cultivo en el centro y el norte de la Argentina, como también en el centro de Brasil, y las cosechas podrían reducirse si no caen lluvias en amplios sectores durante las semanas próximas.
No obstante, condiciones climáticas favorables y rendimientos superiores a los esperados impulsarían la producción de girasol y de colza, que se encontraría por encima de las expectativas previas.
«Esto, junto a las reservas mayores que las previstas, impulsará el procesamiento de granos, así como la oferta de sus respectivos aceites y harinas derivados», dijo la publicación.
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