10 de febrero 2010 - 00:00

Otra vez, China y Brasil frenan enojo por amenaza iraní

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, visita el centro de enriquecimiento de uranio de Natanz, al sur de Teherán, en el inicio del proceso al 20% que conduce al país a la bomba nuclear.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, visita el centro de enriquecimiento de uranio de Natanz, al sur de Teherán, en el inicio del proceso al 20% que conduce al país a la bomba nuclear.
Teherán - Rusia profundizó ayer la alarma internacional por el desafío nuclear iraní, al mencionar la necesidad de evitar «una guerra», pero el Brasil de Lula da Silva y China trataron de actuar de contrapeso. Ambos países, procurando diferenciarse de EE.UU. y Europa, abogaron por continuar el diálogo, pese a que el régimen de Teherán anunció el inicio del enriquecimiento de uranio al 20%, lo que habilita el camino hacia la bomba atómica.

«Nos interesa solucionar el problema y es muy importante que no tengamos una guerra»
, sostuvo ayer el jefe del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, según informó la agencia de noticias Interfaz.

El ex jefe de los servicios secretos reconoció por primera vez que Rusia tiene dudas sobre el uso pacífico de la energía atómica por parte de Irán y que la intervención de Israel podría gatillar una escalada militar.

Con ello, Moscú profundizó el giro evidenciado en el último semestre, luego de que el Gobierno del ultra Mahmud Ahmadineyad hiciera pública la existencia de una segunda planta de enriquecimiento de uranio en la ciudad de Qom.

Patrushev advirtió ahora a Irán que la paciencia de Moscú también se está agotando poco a poco.

Una vez más, China y Brasil fueron la excepción ante la indignación y el temor mundial.

Pekín, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad, ratificó su idea de diálogo por encima de sanciones. «Esperamos que las partes implicadas intensifiquen sus esfuerzos para lograr nuevos avances mediante el diálogo y las negociaciones», indicó ayer el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ma Zhaoxu, rechazando la posibilidad de una nueva ronda de castigos contra Teherán.

Similar es la posición asumida por Brasilia, que defiende una salida negociada en este diferendo, en un intento por mostrarse un actor relevante en la escena internacional.

«No queremos que Irán tenga armas nucleares, no tengan duda de eso. Ellos tienen derecho a un programa pacífico como los otros países», afirmó el canciller brasileño, Celso Amorim.

Además, el ministro de Relaciones Exteriores advirtió que «aún hay posibilidades de diálogo».

Al ser consultado sobre si la postura de Brasil puede perjudicar las aspiraciones de su país de conseguir un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, Amorim respondió que nunca se va a poder dejar a todos contentos.

«Si yo fuera a condicionar las posiciones de Brasil en función a las ambiciones, no daría un paso. Porque todo lo que haces provoca descontento en alguien», argumentó.

En tanto, en la vereda de enfrente el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló que su Gobierno ya está estudiando las sanciones que podrían aplicarse contra la teocracia.

«En lo que vamos a trabajar en las próximas semanas es en la elaboración de un importante régimen de sanciones que les demostrará (a los iraníes) lo aislados que están en la comunidad internacional», aseguró Obama.

El mandatario estadounidense no indicó cuándo tratará de impulsar esta nueva ronda de medidas contra Irán entre sus socios del Grupo 5+1 -China, EE.UU., Francia, Reino Unido y Rusia más Alemania-, pero sí dijo que el proceso está avanzando «bastante rápido».

Para el presidente de EE.UU. la actitud adoptada por Teherán, al no optar por realizar el enriquecimiento de uranio en el exterior como se lo había propuesto el Grupo, indica que su plan atómico «en realidad continúa persiguiendo un curso que llevaría al aprovisionamiento de armas» nucleares.

Un panorama que en palabras de Obama «no es aceptable para toda la comunidad internacional, no solamente no lo es para los EE.UU.».

Agencias ANSA, EFE, Reuters, DPA y AFP

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