12 de febrero 2009 - 00:00

Otra vez puja con Brasil por comercio

La Argentina y Brasil quedaron nuevamente ayer al borde de una conflicto comercial, tras el reclamo de los industriales del país vecino por las restricciones a las importaciones que autorizó Cristina de Kirchner, lo que llevó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva a terciar en la cuestión para evitar una escalada en la polémica.
La airada protesta de la poderosa Federación de Industriales de San Pablo (FIESP) se originó por los nuevos precios de referencia para la importación de unos 800 productos que impuso la Argentina. Lula admitió que el comercio con el país «enfrenta problemas», pero descartó medidas contra productos argentinos, y añadió que cualquier diferencia entre los dos países se resolverá en el ámbito del Mercosur.
«¿Existe un problema con la Argentina? Existe. Entonces vamos a sentarnos a una mesa de negociación en el Mercosur para resolverlo, porque ese es el foro legítimo para discutir los aspectos comerciales», dijo Lula.
La FIESP expresó su enojo y pidió al presidente brasileño que adopte «represalias comerciales» contra la Argentina.
El titular de la FIESP, Paulo Skaf, declaró que Brasil tiene que «responder con la misma moneda, imponiendo restricciones a la importación de productos argentinos».
La industria local rechazó este pedido de la FIESP y coincidió con Lula en que hay que «sentarse a dialogar».
El secretario de la Confederación General Empresaria de la (CGERA), Raúl Zylbersztein, pidió «no actuar espasmódicamente» e iniciar el diálogo. Desde el sector se remarcó también que las nuevas medidas locales «buscan evitar la competencia desleal, la evasión fiscal y la subfacturación de los productos que ingresan a valores bajos, y no perjudicar a Brasil».
El secretario de la Cámara de la Industria del Calzado argentina, Horacio Moschetto, recalcó que las medidas aplicadas por el Gobierno nacional, como los valores criterio, «tienen por objetivo fundamental el de evitar la competencia desleal, la evasión fiscal y la subfacturación de los productos que ingresan a valores bajos, herramienta que lejos de perjudicar a los exportadores brasileños beneficia a las empresas que compiten lealmente».

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