Otro brote de Posse potencia la interna provincial del massismo

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 El planeta M vive una tormenta permanente. Los movimientos tácticos de Sergio Massa, en general orientados a generar efectos de expansión, suelen producir el efecto contrario: la reciente incorporación de Francisco de Narváez, que el sábado se lanzó como candidato a gobernador bonaerense del FR, detonó la reacción de Gustavo Posse, el radical alcalde de San Isidro que figuraba en la ristra, ya superpoblada, de aspirantes a disputar desde el massismo el sillón que en diciembre deja vacante Daniel Scioli.

Posse
, a fin del año pasado, dejó caer unas parrafadas y se apoyó en la relación tensa que tiene con la familia Galmarini en San Isidro para objetar la capacidad de "conducción de Massa" y deslizar, a través de terceros, la posibilidad de abandonar el FR.

Ayer, desde la costa, volvió a la carga y pegó en varios puntos débiles: cuestionó la evolución política del massismo, la proliferación de candidatos, habló de un volumen de votos de menos del 20% y, para cerrar, largó una frase incendiaria al proponer un acuerdo entre el massismo y el PRO que tenga, como dato anexo, que Massa se convierta en candidato a vicepresidente de Mauricio Macri.

"No es que nosotros somos superfuertes en la provincia. Con este club de precandidatos, con esta federación de candidatos, tenemos entre 18 y 20 puntos (de intención de voto) y a esta altura se suponía que seríamos entre 70 y 80 intendentes",
castigó y extendió la metralla sobre lo no bonaerense al plantear que el FR no construyó candidatos con chances reales de ganar en tres de los distritos más importantes del padrón electoral, Capital Federal, Córdoba y Santa Fe.

Maldiciones

Posse
compiló todas las maldiciones sobre Massa y parece pararse, aunque pueda amortiguar sus propios dichos, en un punto de no retorno. En rigor, como ya contó este diario en diciembre pasado, en el possismo dan por hecho que terminará aliado al PRO o que, al menos, mantendrá cierta ambigüedad con el objetivo de que, al menos durante un tiempo, no termine de posicionarse ningún rival del FR ni del PRO en su distrito.

Ayer, desde San Isidro, Federico Gelay, precandidato massista a intendente, salió a cruzarlo y a reprocharle la ambigüedad: "Posse debería definir qué candidato a presidente lo representa. No todo da lo mismo", dijo el dirigente y recordó, como un CV político, que entre 1999 y 2013 "Posse no repitió dos veces el mismo sello partidario" porque fue con la Alianza en 1999, con partido vecinal en 2001, con Adolfo Rodríguez Saá en 2003, con el kirchnerismo en 2007, con UDESO en 2011 y con el FR en 2013", desmenuzó Gelay.

Posse terminó de incomodarse con el desembarco de De Narváez y lo expresó de una manera brutal cuando puso a Massa por abajo de Macri y de Scioli. "Massa podría ir de vice de Macri", dijo, y explicó que "en una escala superior juega Scioli, que nos guste o no nos guste es gobernador hace ocho años. Macri también viene de una escala superior". Agregó, para redondear la queja, que "hay mucha gente de vacaciones y definiremos en febrero, pero así no se le gana a Scioli".

Felipe Solá
, otro de los candidatos a gobernador del massismo, reaccionó y acusó a Posse de ser "un general" que "cabalga en contra de la línea de avance" e interpretó esa actitud como la de un dirigente que "se está escapando". Solá pidió, en medio del cruce, que no se haga "de la cuestión política un conventillo interno".

Posse reaccionó por la llegada de De Narváez, que parece aportar un perfil más cercano al macrismo, al igual que Darío Giustozzi enfureció sistemáticamente cada vez que se anticipó la llegada de Martín Insaurralde al massismo, algo que todavía no ocurrió y que, en verdad, ni en Tigre ni en Lomas de Zamora hay precisiones sobre si ocurrirá o no. Insaurralde entró en una etapa de autocrítica al asumir que se encuentra en un escenario indeseado donde retiene, todavía, buenos índices de conocimiento y de intención de voto pero está fuera de un dispositivo político desde el cual competir.

La hipotética llegada del excandidato K despierta reacciones de casi todos los demás candidatos. A las críticas de Giustozzi se sumó en estas horas la queja de Mónica López, la única mujer en la fila de postulantes del FR, que dijo que recibirán al lomense pero sólo bajo las condiciones que ponga justamente el massismo y no con las que disponga Insaurralde.

El plan inicial de Massa de unas PASO potentes a nivel provincial lo que genera, en principio, es reacciones adversas de los demás candidatos.

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