8 de mayo 2009 - 00:00

Otro cambio en Cristina: las cejas

El año pasado y ahora. El cambio en el pelo oculta en parte las nuevas cejas, más oscuras y demarcadas después del tratamiento.
El año pasado y ahora. El cambio en el pelo oculta en parte las nuevas cejas, más oscuras y demarcadas después del tratamiento.
Algo cambió en la mirada de Cristina de Kirchner. Aunque intentó ocultar la novedad detrás de una renovación en el cabello -siguiendo las tendencias del otoño, eligió un tono chocolate para la melena y otra vez optó por el corte rebajado y el flequillo desmechado-, la transformación más importante no pasó inadvertida para quienes siguen de cerca su look.

No faltaron quienes acusaron a la dama de haberse hecho algún retoque en el contorno de los ojos. Sin embargo, el cambio en el rostro de la Presidente no pasa por una cuestión de arrugas.

La clave del cambio está en sus cejas, que ahora lucen más oscuras y marcadas. No porque se las haya teñido, método al que adhieren algunas celebridades locales, como Lucía Galan o Beatriz Salomón, aunque ya quedó obsoleto frente a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

Lo que se hizo Cristina fue una dermopigmentación, una técnica que promete sacar años e iluminar el rostro mediante un tratamiento que dura alrededor de una hora, y que con un anestésico local de por medio aplica pigmentos en la piel. Una especie de tatuaje, aunque la dermopigmentación se realiza sobre la dermis papilar, una capa de la piel que se renueva con el paso del tiempo y por eso dura como máximo seis años y después hay que retocarlo.

Seguramente, habrá aprovechado la dama su última escapada a El Calafate para hacerse este tratamiento que cuesta cerca de $ 700 y que el único rastro que deja es una cascarita que se cae tres o cuatro días después. Por eso hay que evitar tomar sol durante la primera semana, aunque para la Presidente éste no es un problema porque la rosácea que sufre desde su juventud le impide exponerse al sol.

Un alivio para la dama que nunca se deja ver en público sin make-up. Es que gracias a este maquillaje permanente podrá olvidarse de la ardua tarea de pintarse, teñirse, depilarse y peinarse permanentemente las cejas.

Lástima que no escogió un color que la favoreciera. Le quedaron demasiado oscuras. Eso, sumado al exceso de rimmel y delineador negro, terminó por endurecerle la mirada.

«Las cejas son el marco del rostro. Remarcarlas demasiado como hizo Cristina de Kirchner le quita luz a la mirada», explicó a este diario la maquilladora Marita Marone. Consultada por la dermopigmentación que se hizo la Presidente, la especialista aseguró que esta técnica no es la más apropiada para la dama.

«Para una personalidad tan fuerte como la de la Presidente, acentuar los rasgos sólo logra desdibujarlos. Además, todavía no encontró la tonalidad de base más apropiada para su rostro», criticó la experta en sombras y rubores.

«Pude observar los distintos cambios en el make-up de la Presidente en diferentes momentos desde su asunción hasta hoy. Pero aún no entendió que despejando la mirada, sin un maquillaje excesivamente dramático, lograría un look más joven y menos rígido», explicó.

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