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Otro escándalo de corrupción daña al moderado Serra en Brasil
El gobernador de San Pablo y precandidato presidencial de centroderecha, José Serra (foto), telefoneó a Gilberto Kassab, alcalde de la ciudad más grande de Sudamérica. Le manifestó solidaridad, pero la sucesión de casos de corrupción podría afectar su candidatura, mientras crece la izquierdista Dilma Rousseff.
Serra, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, centroderecha), telefoneó a su aliado Kassab, del partido Demócratas (conservador), luego de que la Justicia ordenara su alejamiento del cargo por recibir donaciones ilegales de empresas inmobiliarias.
Según el diario Folha de Sao Paulo, Serra teme que la acusación contra Kassab «contamine» su campaña hacia las elecciones presidenciales. Actualmente, el gobernador encabeza las intenciones de voto con el 36%, seguido por Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), con el 25%, según una encuesta de IBOPE realizada a principios de febrero.
El PSDB, de Serra, y Demócratas, del alcalde Kassab, conforman una coalición política formada en 1994 y son las principales fuerzas de un frente que disputará los comicios presidenciales.
Kassab fue vicealcalde de San Pablo entre 2005 y 2006, cuando el alcalde paulista era Serra, por lo que la propia figura del precandidato podría quedar afectada si la Justicia confirma la destitución.
Consultado ayer sobre si el fallo en su contra por recibir dinero ilegal para la campaña puede restar votos a Serra, Kassab dijo que la imagen del aspirante a la presidencia «está desvinculada de la situación de cualquier otra persona».
Fuera de sospechas
«Serra tiene una foja de servicios prestados en los diferentes cargos que ocupó en Brasil, su carrera está fuera de sospecha», afirmó Kassab, jefe de Gobierno de San Pablo, la mayor ciudad brasileña.
El juez Aloísio Silveira ordenó el alejamiento de su cargo del intendente por haber financiado su campaña electoral con 10 millones de reales (u$s 5,5 millones) aportados por la Asociación Brasileña de Inmobiliarias, siete empresas constructoras y el Banco Itaú. Esas donaciones son ilegales, según el magistrado, que también ordenó el alejamiento de la vicealcaldesa, Alda Marco Antonio, y de 14 concejales.
Beneficios
Cinco de las empresas constructoras que realizaron aportes ilegales a la campaña de Kassab fueron beneficiadas con contratos que suman al menos 243 millones de reales (u$s 135 millones) desde 2009. Los abogados del jefe del Gobierno paulistano informaron que apelaron la sentencia del juez de primera instancia, por lo que el acusado continuará en el cargo hasta que haya un fallo del Tribunal Superior Electoral (TSE). «Las donaciones citadas por el juez son legales y ya fueron realizadas en elecciones a presidente, senadores y diputados. Nuestra campaña fue transparente», aseguró Kassab.
La condena contra Kassab se conoció dos semanas después de que el gobernador de Brasilia, José Roberto Arruda, fuera preso acusado por la Procuraduría General de ser el jefe de una «gavilla» que recibió sobornos millonarios.
Arruda renunció al partido conservador Demócratas hace dos meses y, con ello, desistió de ser candidato a la vicepresidencia en la fórmula encabezada por Serra.
«Por primera vez en la historia de Brasil un hombre público, en ejercicio de su mandato, duerme algunas noches en prisión; eso es muy positivo para la moralización de la cosa pública», indicó el senador Pedro Simon, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMBD).
Investigación
Paradójicamente, el referente de ese partido, José Sarney, padeció en gran parte del año pasado una amplia investigación por corrupción en su gestión como titular del Senado, y fue salvado por una orden de Lula a la bancada del oficialista PT. Las denuncias contra el alcalde Kassab y el gobernador Arruda causaron «estragos» en la imagen de Demócratas y son dos hechos «ruinosos» para la candidatura de Serra, afirmó ayer Nerval Pereira, analista político del grupo de medios Globo.
En tanto, el diputado Ronaldo Caiado, de Demócratas, declaró que hay una campaña contra su agrupación y atacó al juez Silveira, que condenó al intendente paulista. Lo cierto es que el presente escenario le quita a la oposición el argumento anticorrupción con el que intentó afectar al lulismo en la carrera electoral de 2006.
Agencias ANSA y DPA


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