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Otro peligro para la unidad española se suma al catalán
Íñigo Urkullu, vencedor en las elecciones vascas de ayer, necesitará de aliados para mantener en el Gobierno regional a su Partido Nacionalista Vasco. Éstos podrían ser nada menos que los izquierdistas radicales proetarras, que saltaron a un sorprendente segundo puesto.
Y es que Cataluña, en la que también en algo más de un mes habrá elecciones regionales anticipadas, agitó las aguas en el País Vasco en la campaña electoral para los comicios autonómicos de ayer.
El mapa de las tensiones separatistas se ha reestructurado en España con el desafío que el jefe del Gobierno de Cataluña, Artur Mas, ha planteado al Ejecutivo de Mariano Rajoy: un referéndum de autodeterminación en los próximos cuatro años, cuente o no con permiso del Estado. Y si Rajoy lo impide, Mas ya ha advertido que «internacionalizará» el conflicto ante la Unión Europea (UE).
Hasta ahora y durante décadas, la principal amenaza secesionista en España llegó del País Vasco, desde donde además ETA, que hace un año anunció el cese definitivo de la violencia, reivindicaba la independencia con terrorismo.
El «lehendakari» Juan José Ibarretxe (1999-2009), del Partido Nacionalista Vasco (PNV), buscó hace unos años convertir el País Vasco en una comunidad libre asociada a España con poderes de Estado independiente y representación propia en la UE, siguiendo el ejemplo de Puerto Rico y Estados Unidos. Pero el Parlamento español lo frenó.
Ahora, el gran desafío institucional se ha trasladado del norte al noreste del país, hasta Cataluña, impulsado por una crisis económica que ha extendido la idea entre muchos catalanes de que a la región, la más fuerte económicamente, aunque también la más endeudada, le iría mucho mejor sin España.
Y gente como Otegi, independentista y de izquierda, alude al camino emprendido por Mas, nacionalista y de derecha y cuyo partido, Convergència i Unió (CiU), no había llevado nunca hasta ahora la independencia en su programa electoral.
Según una encuesta reciente publicada por el diario El Mundo, el independentismo es ya mayor en Cataluña que en el País Vasco. El 44,8% de los catalanes quiere la secesión, frente al 31,3% de los vascos. Los llamados «nacionalismos periféricos» de España, los que se sitúan frente al «nacionalismo español», se alimentan y se apoyan para preocupación de un Rajoy debilitado por la crisis económica.
Mas quiere un referéndum en Cataluña en los próximos cuatro años. Y en ese momento habrá una gran mayoría nacionalista en el Parlamento Vasco. La conformarán PNV y Bildu, la coalición con la que la «izquierda abertzale», la que antaño ejerció de brazo político de ETA, vuelve con fuerza a la cámara en la que estuvo proscrita los últimos años, recogiendo los réditos del final del terrorismo del grupo armado.
«Yo estoy buscando una casa propia; este país es mayor de edad, sabe lo que quiere y le ha llegado el momento de ser un Estado libre en Europa», aseguró la candidata de Bildu al Gobierno vasco, Laura Mintegi, que planteará en el Parlamento regional el derecho a decidir de los vascos.
Con Bildu abanderando la independencia, el PNV se volvió pragmático buscando el voto útil. «Mi prioridad es buscar soluciones ante la grave crisis económica de este país», dijo Íñigo Urkullu, el candidato al Gobierno vencedor.
Eso sí, el líder del PNV quiere abrir a partir de 2015 un debate sobre un nuevo estatus político del País Vasco. De nada han servido los embates del Partido Popular (PP) de Rajoy y de los socialistas vascos para que aclare si eso significará ir a por la independencia. Urkullu se ha mantenido cauto con el discurso identitario. Los socialistas y el PP temen una alianza entre PNV y Bildu que confluya en un proyecto independentista común en la nueva legislatura.
En Galicia, las cosas están más relajadas. Allí existe también una corriente nacionalista e independentista, encabezada por el Bloque Nacionalista Galego (BNG). Pero también allí ha tenido repercusión lo que ocurre en Cataluña. «Galicia necesita tanto como Cataluña o Euskadi poder decidir sobre sus asuntos», dijo durante la precampaña el líder del BNG, Francisco Jorquera.
A estas elecciones concurrió un nuevo partido nacionalista, Anova, surgido de una escisión del BNG, que se presentó en coalición con la marca gallega de Izquierda Unida (IU). Pero con un PP mayoritario en Galicia, mucho tendrían que cambiar las cosas para que el nacionalismo gallego pudiera llegar plantear un desafío.
Agencia DPA


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