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P. del Este: de cómo cruces de geografías cambian el mercado
Xippas es heredero de la escuela del coleccionista griego Alexander Iolas, quien cuando nadie hablaba del mercado global abrió galerías en las grandes ciudades del mundo, vendía en EE.UU. los artistas del surrealismo europeo mientras presentaba en Europa la obra de Warhol.
Xippas pasó su infancia en Montevideo y en la década del 70 se trasladó a París. Allí se formó junto al célebre galerista y coleccionista griego Alexander Iolas, representante de Warhol, Magritte, Matta, Yves Klein y, entre otros grandes, Max Ernst.
Cuando nadie hablaba del mercado global, el visionario Iolas abrió galerías en las grandes ciudades del mundo, vendía en EE.UU. los artistas del surrealismo europeo mientras presentaba en Europa la obra de Warhol.
Xippas es heredero de esa escuela. En la década del 90 abrió su primera galería en París, en el barrio Le Marais. Luego volvió al Sur. En 2012 inauguró la galería del Este con un deslumbrante despliegue de artistas internacionales, como Darren Almond, Vik Muniz, Vera Lutter, Chuck Close, Peter Halley y unos pocos uruguayos. Pero la lista de rioplatenses se amplió rápidamente con varios argentinos.
En la actualidad, Xippas recorre el camino inverso al de los galeristas argentinos que buscan ganar espacio en el circuito internacional. Su estrategia es diferente. Por un lado, llega del Norte a conquistar los compradores del Sur, con firmas ya consagradas y legitimadas que tienen un poder de seducción comparable al que ejercen las grandes marcas. Este verano, la venta más significativa fue una colorida pintura de Peter Halley por casi 200.000 dólares. Por otro lado, como se sabe, las fronteras se han vuelto porosas y la clientela europea se tornó receptiva a un arte que hasta ayer le resultaba extraño. Los compradores aspiran, por el contrario, a ver cuál es el buen arte del Sur (que aún se consigue a bajo precio).
Estos cruces geográficos y de estilo brindan sentido a las ferias de arte que se multiplican por el mundo con la fuerza de un virus. A la vez ha nacido un nuevo coleccionismo acostumbrado al placer de surfear la diversidad. El mercado del arte contemporáneo ha cambiado de modo rotundo y los artistas presentan sus obras en galerías de diversas nacionalidades. La circulación de las obras alcanzó la fluidez que desde la década del 80 soñaba Ruth Benzacar: la inserción de los argentinos en los grandes centros del arte ha dejado de ser una utopía. Entretanto cada época tiene su propio dilema, y nuevos desafíos deberán sortear en el camino los galeristas del Sur. La vía de acceso para conectarse con el coleccionismo del Norte son la ferias. Las onerosas ferias internacionales que los europeos y estadounidenses tienen al alcance de la mano. Además, la cuestión que hoy se debate es qué artistas llevar a un mercado donde la exclusividad quedó atrás y todos tienen acceso a un juego abierto. Descubrir estrellas no es tarea fácil.
Los galeristas con status seleccionan el arte que más les gusta y además, disfrutan del interés de los coleccionistas. "¿A quién le va a comprar un coleccionista europeo o estadounidense una obra del ascendente artista Adrián Villar Rojas? ¿A su galerista de confianza que está a la vuelta de la esquina y que allí consolidó su nombre? ¿o a la argentina que lo descubrió?" se interroga Xippas. Para competir con la Serpentine Gallery o Mary Ann Goodman hay que llevar obras de calidad superior y ofrecerlas a precios competitivos.
Xippas conoció poco a Ruth Benzacar, pero admira los artistas que supo reunir, el grupo heterogéneo integrado por Jorge Macchi, Pablo Siquier, Ernesto Ballesteros, Fabio Kacero o Leandro Erlich. También valora artistas de la última generación como Villar Rojas o Eduardo Basualdo, surgidos durante la gestión de su hija, Orly Benzacar.
En el ingreso a la galería hay un banco del argentino Pablo Reinoso y en las salas hay un marco y otro de sus enrulados asientos comparten el espacio con el uruguayo Marco Maggi. Reinoso es un artista de Benzacar radicado en París, su muestra en Punta del Este fue un amistoso intercambio.
Entretanto, luego del éxito obtenido en 2013 durante la última Bienal de Montevideo curada por el eficiente Alfons Hug, los organizadores se reunieron hace unos días para confirmar la nueva edición y analizar el proyecto de fundar una feria de arte contemporáneo el año próximo. El mismo proyecto, crear una feria en el Este, presentaron las ejecutivas de arteBA, Julia Converti, Maia Güemes y Soledad Álvarez Campos.
Si bien, como se sabe, las galerías argentinas que hoy están en jaque son mayoría en arteBA, la estrategia de la feria podría ser moverse en el tablero para fortalecer así la presencia internacional. Desde Punta del Este, aunque los argentinos están ausentes, el horizonte del arte se adivina luminoso.
Dani Umpi
A primera vista, al ingresar a la exposición de Dani Umpi, se divisan una letras de colores llamativos pegadas como flecos sobre un papel. "¿Son cuadros? ¿Son textos?", se pregunta la artista Fernanda Laguna, en el escrito que le dedica al artista que conquistó a los porteños. Umpi también es escritor y sus collages se cruzan con los textos. Si el espectador se empeña en descifrar el mensaje que conforman las letras, puede descubrir palabras, frases enteras. La lectura resulta trabajosa, es la contracara de su última novela "Miss Tacuarembó, que invita a ser leída de un tirón. Umpi es una genuina estrella del espectáculo ovacionado en sus recitales, un personaje freak que canta unas canciones que recuerdan las de Caetano Veloso, envuelto en mantos de colores que se asemejan a los parangolés de Hélio Oiticica."Es un genio", sostiene Xippas.


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