10 de enero 2012 - 00:31

Pablo Schoklender apuntará contra Hebe

Pablo Schoklender
Pablo Schoklender
Pablo Schoklender, hermano menor de Sergio y también imputado en la causa por presunta administración fraudulenta en el manejo de fondos públicos por parte de la fundación Madres de Plaza de Mayo, intentará descargar en Hebe de Bonafini su posible responsabilidad en las irregularidades detectadas en la causa judicial. Lo hará en un escrito que sus abogados presentarán una vez regresado a la Argentina desde Panamá, donde viajó con autorización judicial por cuestiones particulares.

Según pudo reconstruir este diario, la estrategia defensiva del menor de los Schoklender tendrá como uno de sus ejes la admisión de posibles inconsistencias en los sistemas de pagos de la fundación Madres en los emprendimientos de la Misión Sueños Compartidos, la que se encargaba de las obras de construcción de viviendas sociales.

En particular, el hermano menor -que compartía con Sergio la condición de apoderado de las Madres- alegará que la eventual existencia de un sistema paralelo de pagos a proveedores, sin una contabilidad formal y sólida, tenía que ver con las necesidades de cubrir pagos inmediatos pero no con un objetivo fraudulento, como les achacó a ambos el fiscal Jorge Di Lello al pedir sus indagatorias como presuntas cabezas de una asociación ilícita.

El 27 de diciembre Di Lello le presentó al juez federal Norberto Oyarbide su dictamen con un total de 66 pedidos de indagatorias, entre los que figuran las de los hermanos; la de Alejandra Bonafini, hija de Hebe, y las de empresarios como Alejandro Gotkin y Fernando Caparrós Gómez. El eje de las acusaciones son los supuestos desvíos millonarios -se calcula que en torno de los 50 millones de pesos- de fondos públicos a empresas ligadas a los Schoklender.

Al respecto, el hermano menor intentará sostener que en caso de haberse producido, los desvíos tenían que ver con cubrir pagos a empleados y proveedores que no podían aguardar los desembolsos que debían hacer el Estado nacional, los gobiernos provinciales y las comunas en las que se realizaban las obras de las Madres mediante el programa Sueños Compartidos. De ese modo buscará justificar los cobros de cheques que realizaban empleados con salarios bajos por montos millonarios, y que luego depositaban en cuentas de firmas señaladas como cercanas a los Schoklender.

Sobre esa supuesta contabilidad paralela, Pablo dirá que Hebe de Bonafini estaba al tanto y daba su consentimiento. La presidenta de las Madres no está imputada en la causa y la entidad fue aceptada como parte querellante por Oyarbide.

Pero también Schoklender basará su defensa en que la mayor parte de los desvíos habrían tenido más que ver con su propio hermano. Si bien poco después del estallido del escándalo, en junio, Sergio Schoklender intentó despegar a su hermano de la investigación, con el tiempo distanciaron más sus estrategias y en la actualidad tienen incluso puntos de confrontación.

El hermano menor prevé regresar de Panamá el 20 de enero, la misma fecha en que los funcionarios del juzgado les dijeron a los acusados que volvería Oyarbide. En lo que sí coinciden ambos es en que Meldorek, la empresa de Sergio que está en el centro de la investigación, apuntaba a convertirse en una suerte de paso superador de Sueños Compartidos, con la obtención de un crédito del Bicentenario y el involucramiento de funcionarios en sus próximos emprendimientos.

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