14 de septiembre 2010 - 12:29

Pactan tregua con Moyano: sin bloqueos por una semana

• Se extendió la conciliación obligatoria que vencía hoy.
• Incorporan a la negociación a transportistas

Hugo Moyano, Carlos Tomada
Hugo Moyano, Carlos Tomada
El Gobierno cerró anoche una tregua entre el sindicato de camioneros y Siderar, extendiendo la conciliación obligatoria que venció hoy a las 13 por 5 días hábiles más, hasta el próximo lunes 20 a la una de la tarde. En este lapso, el Ministerio de Trabajo intentará llegar a un acuerdo que involucre a las empresas transportistas en la negociación, para que éstas garanticen el cumplimiento de los aportes previsionales de los casi 1.000 choferes en conflicto. Las 80 compañías involucradas deberían comprometerse a inscribirse en un plan de pagos para cubrir los casi $ 3,6 millones que adeudan de aportes y cumplir hacia el futuro en tiempo y forma con los pagos previsionales mensuales, incluyendo el dinero para la obra social de camioneros. A cambio, el Grupo Techint debería ejercer el rol de «testigo y facilitador» en el acuerdo.

La propuesta fue elevada ayer por la mañana por Carlos Tomada a las partes en conflicto. El ministro habló personalmente con Hugo Moyano, indicándole que lo fundamental era garantizar la situación laboral de los choferes y el cumplimiento mensual de los aportes. El camionero aceptó finalmente incorporar a las negociaciones a las 80 empresas transportistas, algo que no había avalado hasta el viernes. La idea oficial es garantizarle a Moyano su principal reclamo (especialmente los aportes a su obra social), pero sin obligar a Siderar a ser el fiscalizador y aportante solidario de los pagos de sus compañías tercerizadas. Hasta ayer Moyano prometía estudiar y negociar el caso, advirtiendo que de una nueva revuelta podrá ocurrir en el caso de que alguna de estas transportistas se atrase en los pagos. «Ahí sí, tronaría el escarmiento», aseguraba un funcionario de Trabajo, participante de las negociaciones.

Las discusiones por un acuerdo continuará así en los próximos cinco días, en la cartera laboral. La noticia de los pequeños avances llenó ayer de optimismo al oficialismo, que tomó luego el caso como una muestra de la posibilidad de solucionar conflictos laborales vía la negociación. De paso, el Gobierno quiere mostrar que es capaz de contener a Moyano y sentarlo a discutir un acuerdo reduciendo sus reclamos radicales.

La situación no había comenzado bien ayer por la mañana. Las partes, antes de las novedades de Trabajo, habían cruzado acusaciones mediáticas varias. El primero en hablar fue el secretario adjunto del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, hijo del titular de la CGT y fuerza de choque del gremio. Moyano Jr. había asegurado que de estallar nuevamente el conflicto desde este mediodía, los camioneros buscarían extender el reclamo a otros sindicatos vinculados con el Grupo Techint, comenzando por la Unión Obrera Metalúrgica (de buena relación con los Rocca), y la Unión Obreros de la Construcción (UOCRA). Moyano opinaba ayer temprano que «hemos acatado la conciliación obligatoria por 20 días. Hemos agotado todas las instancias para tratar de llegar a un arreglo definitivo por los reclamos que venimos realizando». Sostuvo además que se trata de «un reclamo legítimo, ya que la empresa Techint contrata en forma irregular casi al 80% de las empresas de transporte».

Luego habló el director general de Ternium-Siderar, Martín Berardi, que calificó de «extorsivos» a los bloqueos de los Moyano. Además se quejó por el apoyo oficial que, a su criterio, obtuvo el gremio por esa medida. «Esta situación de falta de legalidad, de atropello y de extorsión afecta el clima de negocios, ha postergado alguna inversión y estamos perdiendo posibilidades de empleo», advirtió el empresario. Berardi expresó que «no se puede permitir este tipo de atropellos, porque espantan la inversión, que es lo que el país necesita».

«Creo que la tolerancia que se tiene ante estas situaciones es preocupante. Hay un apoyo del Gobierno explícito al gremio de camioneros en muchas declaraciones y eso es preocupante y no le hace bien al país», afirmó Berardi.

El empresario reiteró además que la posición de Techint es no reconocer como propia la responsabilidad de la situación laboral de los choferes, asegurando que la compañía «no tiene nada que regularizar» con sus trabajadores. Berardi ratificó que los choferes pertenecen a transportistas tercerizados y que los camioneros deben negociar directamente con éstas, a la vez que el grupo actuaría en las discusiones como «facilitador».

Berardi explicó que «la ley es clarísima: es responsable solidario una empresa cuando contrata a otra o subcontrata su actividad específica o habitual, que no lo es en el caso de la siderúrgica». El empresario aseguró que todos los contratos con las empresas tercerizadas «están en regla. Todas las empresas de transporte que tienen contrato con nosotros están debidamente inscriptas, ninguna es trucha».

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