Ayer al mediodía, la cúpula radical que comanda Alejandro Armendáriz se apuró a explicar, ante sus interlocutores, que el pacto de 2011 con Francisco de Narváez, patrocinado por el alfonsinismo a través de Miguel Bazze, fue un "error político y electoral". Pero que, papales, cerraron el capítulo de los reproches internos.
La coral confesión de diván la escuchó el pleno del FAP bonaerense: Gerardo Millman del GEN, Jorge Ceballos de Libres del Sur, Ricardo Cuccovillo del socialismo, Adolfo "Fito" Aguirre de Unidad Popular y, entre otros, Leandro Segovia del Partido del Trabajo y del Pueblo (PTP).
Enfrente, en pleno, la UCR alineó a Alejandro Armendáriz, Sergio Panella, Cecilia Moreau y Marcelo Elías, entre otros, además de referentes del storanismo, el alfonsinismo y hasta de Héctor "Cachi" Gutiérrez, el intendente de Pergamino.
Los contactos existían desde antes, pero el 18A los apuró. Fue, en rigor, consecuencia de un fenómeno que estalló el jueves en las calles: además de una feroz crítica al Gobierno, retumbó un reproche a la oposición por no saber articular un foco de poder para enfrentar al kirchnerismo.
La UCR, que atravesó una convención accidentada, llegó con el mandato de sentarse a discutir un eventual frente electoral con los que, en la galaxia opositora, aparecen como sus socios naturales, el FAP, que pivotea en torno a exradicales y al socialismo, pero que se nutrió de sectores volcados hacia la izquierda como Libres del Sur y el grupo de Víctor De Gennaro.
En el camino, el radicalismo perdió a una figura: Gustavo Posse, intendente de San Isidro, que avanzó con autonomía propia hacia un acuerdo con Mauricio Macri, cabalgando la hipótesis de conformar un frente con sectores de centro, peronistas disidentes y, quizá, Francisco de Narváez.
La de ayer, en la sede del PS, fue apenas una conversación inicial que se agotó entre planteos para profundizar la charla y prevenciones mutuas.
"Nosotros no queremos un frente sólo electoral. Ya pasó antes y siempre fracasa", avisó Millman.
"Nosotros tampoco: ya aprendimos", se apuró Armendáriz y pidió seguir con las conversaciones pero en términos más específicos sobre las condiciones de un posible acuerdo.
No pudo ser. El FAP, que cruje como todo espacio diverso, tiene en el bloque de De Gennaro, que opera en tándem con el PTP, brazo político del PCR y la Corriente Clasista y Combativa (CCC), un núcleo duro ante un pacto con la UCR.
El FAP tiene, además, interés por engordar el frente político con acuerdo con Proyecto Sur que ordenan Mario Cafiero y Mario Mazzitelli, y la Coalición Cívica, que pilotea Walter Martello.
De hecho, esta semana se reunirán con ambos espacios políticos como parte de una ronda de conversaciones con "eventuales" aliados. Con la UCR, en tanto, volverán a verse a principios de mayo.
| P.I. |

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