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Pacto palestino inquieta ahora a Israel
La cumbre de El Cairo aspira a poner fin a la división palestina y el objetivo es volver a mezclar las cartas sobre el tablero de Medio Oriente. La organización radical islámica Hamás y (la más moderada) Al Fatah pusieron hace medio año fin a su enfrentamiento civil armado. Desde entonces la partes todavía no han conseguido poner en marcha el Gobierno de transición que acordaron.
El principal escollo para el acuerdo entre ambos rivales hasta ahora fue el primer ministro palestino Salam Fayad. Hamás, que controla la Franja de Gaza, rechaza al candidato de Al Fatah por considerarlo un traidor. Ahora existen indicios de que el presidente palestino Mahmud Abás (Al Fatah) estaría dispuesto a sacrificar al político, especialmente querido en Occidente, en aras de un acuerdo.
Posible acuerdo
Hoy Abás se reunirá en El Cairo por primera vez con el líder de Hamás en el exilio, Jaled Mashal. Se estima que en esta ocasión se podrían cerrar los temas clave. A ambas partes les interesa mucho lograr al menos un acuerdo táctico. «La reconciliación es tanto para Hamás como para Al Fatah de mucha más importancia que antes», dijo el experto en política palestina Hani Habib.
«Es de importancia vital para Abás y Al Fatah tras el fracaso del proceso de paz y de los esfuerzos por conseguir el ingreso pleno en Naciones Unidas», afirmó ayer Habib. «Hamás necesita la reconciliación para intentar salir de su aislamiento internacional», añadió el analista.
Por otra parte, Hamás acude a la cita reforzado tras los últimos acontecimientos en la región. El canje de prisioneros en octubre con Israel, en los que cientos de palestinos salieron de las cárceles de ese país, fue un éxito de publicidad para la organización radical. Desde la caída del presidente egipcio Hosni Mubarak, las relaciones de Hamás con los países árabes vecinos han mejorado notablemente.
Algunos puntos de la agenda de El Cairo esconden una bomba política. Una reforma de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) no sólo permitiría la entrada de Hamás sino también la de otras organizaciones militantes.
Aparte, las futuras conversaciones de paz de Israel con la OLP serían más difíciles cuando no imposibles por el ingreso del archienemigo Hamás.
Piedra
También la ansiada reforma de las fuerzas de seguridad palestinas en la Franja de Gaza y en Cisjordania sería para Israel una piedra en el zapato, pues significaría que los policías de Al Fatah, que fueron expulsados de la Franja tras el sangriento enfrentamiento con las milicias de Hamás en 2007, podrían regresar a sus puestos. Y en teoría también los miembros de Hamás entrarían en las fuerzas de seguridad de Cisjordania. En los últimos años los policías en Cisjordania ayudaron de forma activa a Israel a mantener en jaque a Hamás. Y con este paso toda esa cooperación se acabaría.
De gran importancia además es la designación del nuevo primer ministro para el Gobierno de unidad hasta la celebración de elecciones previstas para el mayo del año que viene. Los candidatos alternativos serían el empresario independiente Maamún Abú Shahla (Gaza) o Mohamed Mustafá (Cisjordania), que podrían encajar en ambas partes.
Pero sobre todo una alianza política entre Al Fatah y Hamás aleja todavía mucho más en el horizonte las conversaciones de paz con Israel. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ya dijo hace medio año tras la reconciliación que Al Fatah tenía que «elegir entre la paz con Israel o la paz con Hamás».
Los escépticos creen, sin embargo, que las conversaciones interpalestinas podrían acabar de nuevo en un callejón sin salida. «Hasta la fecha no parece que las partes estén interesadas realmente en una reconciliación plena».
Agencia DPA


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