22 de noviembre 2010 - 00:00

Pacto social: empresarios lo apoyan (pero sin Moyano)

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Cristina de Kirchner llevó a la Conferencia Industrial de la UIA el mensaje que esperaban los industriales: la necesidad de un pacto social para aquietar las aguas de la economía en el año electoral que está por comenzar.

El primer atisbo de ese «pacto» había comenzado a darse en Olivos, poco después de que la Presidente asumiera su cargo. Allí, en una cena en la que sentó a empresarios y gremialistas, propuso algo parecido a lo que ahora -con la inflación mucho más amenazante que hace dos años y comicios a la vista- cobra un carácter más urgente.

Siguió durante las exequias del ex presidente Néstor Kirchner en el café entre Hugo Moyano, Héctor Méndez y José Ignacio de Mendiguren, que el camionero se encargó de violar ya al menos media docena de veces, y continuó en el conciliador discurso de la Presidente del viernes último.

Según trascendió, el Gobierno reflotará la copia criolla del español Consejo Económico Social (CES) que seduce a hombres de la Unión Industrial, que impulsa además unos «talleres» junto con la CGT en los que -en teoría- se tratarían los temas más acuciantes de la economía y el vínculo patrono-obrero. Desde su lanzamiento a mediados de año sólo pudo concretarse uno, sobre política exterior.

¿Cuál será el plafond que tendrá esta convocatoria oficial? Es posible afirmar que dentro del empresariado existen dos posiciones bien claras:

  • la de quienes desconfían de cualquier iniciativa que incluya a Hugo Moyano y sólo se adherirían al «pacto» si el Gobierno desplazara al camionero a un segundo plano;

  • los que dicen que hay que ir a todas las reuniones, pactos, consejos y convocatorias que realice el Gobierno, para no quedar marcados como los que sabotearon el acercamiento.

    De todos modos, no hay demasiada confianza en que este nuevo anuncio oficial sobre el mismo tema el Gobierno pueda concretarse: los sindicalistas de Moyano, pero también su contraparte, los «gordos», están sufriendo ya las presiones de delegados de base mucho más radicalizados, quienes exigen aumentos de salarios bastante más altos que el 20% al 23% que pactarían los gremios «oficiales» a cambio de una irrealizable promesa por parte de los empresarios de que los precios no seguirán en alza.

    En esta división de los empresarios hay una excepción que pone a todos del mismo lado: la denominada «ley Moyano» que impulsa su abogado y diputado Héctor Recalde.

    Influencia

    El durísimo discurso de Paolo Rocca el viernes, en la Conferencia Industrial, no parece dejar dudas: el CEO de Techint tiene influencia sobre sus pares, y sus más que espaciadas apariciones públicas no dejan lugar a dobles interpretaciones. Que no se haya quedado a almorzar con la Presidente, además, es un dato que ni el Gobierno ni los demás empresarios pudieron soslayar.

    Es que Techint fue una de las empresas más afectadas por la «metodología Moyano» (su controlada Siderar sufrió cortes y bloqueos durante semanas, sin un conflicto que justificara esas acciones ni medianamente), y el camionero formó parte de la comitiva que acompañó a Cristina de Kirchner a la conferencia. Rocca jamás se habría sentado con Moyano; para eso están la UIA y sus dirigentes, muchos de los cuales no dan un paso sin consultarlo con él.

    Finalmente, el año próximo (en abril, para ser más exactos) se producirá el cambio de autoridades en la Unión Industrial; el actual presidente Héctor Méndez, de la lista Celeste y Blanca (orientada por el grupo Ledesma), será reemplazado por un miembro de «industriales», que acepta el liderazgo de Techint y de Arcor. Este cambio no será neutro en términos del vínculo con el Gobierno: si bien es posible que los principales dirigentes se mantengan en la «mesa chica» -como viene sucediendo desde hace años- también es cierto que el nuevo presidente será designado por el dúo Rocca-Luis Pagani.

    En un año electoral, con un «pacto social» en trámite y con reclamos salariales e inflación en alza, no es un dato menor.
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