18 de septiembre 2012 - 00:00

País, 4° en región (no va a repechaje)

Tras no haber estado siquiera dentro del repechaje para el Mundial, la Argentina ahora se encuentra en el cuarto puesto en el ranking de ingresos por habitante de la región, según el economista Juan Pablo Nicolini en el artículo titulado «Argentina y América Latina», publicado en el blog foco-economico.org. Allí compara la evolución de cada país desde 1979 y muestra cómo a la Argentina le fue bien cuando tuvo estabilidad económica.

País, 4° en región (no va a repechaje)
  • A partir del funcionamiento pleno de la Constitución de 1853 y por un poco más de un siglo, el ingreso por habitante en nuestro país fue muy superior a la media de América Latina. Pero a mediados de los 70 comienza un deterioro relativo a la región, por lo que a principios de los 90 el ingreso promedio prácticamente converge al promedio de América Latina. 

  • Entre 1975 y 1990 tuvimos la peor época de inestabilidad macroeconómica de nuestra historia: déficits crónicos que generaron inflaciones galopantes. Hoy no toleramos tasas de inflación anuales que en esos años eran muy comunes en un trimestre o incluso en algún mes.

  • Mi intención hoy no es discutir quién es más rico o más pobre. Lo que quiero es comparar el crecimiento de un país relativo al resto de los países de la región. Por ello, el valor del ingreso promedio para cada país está igualado a 1 en el año 1979. Lo que se ve con claridad es que Chile ha crecido, a partir de finales de los 80, mucho más que el resto. Es por esto que mucho pensamos que la región tiene mucho que aprender de Chile. 

  • La Argentina parece que sí, pero no se movió con el cardumen. Para 1990 hay sólo tres países que lo hicieron peor que nosotros: Venezuela, Bolivia y Perú; y uno que está muy cerca nuestro: Ecuador. Para que nos entendamos: si fueran las Eliminatorias, no llegamos ni al repechaje.

  • La estabilidad macroeconómica que comienza en 1991 coincide con una rápida recuperación. Rápidamente superamos a Ecuador y a Brasil, a mediados de la década México queda atrás (no es tanto mérito nuestro sino problemas mexicanos) y hacia el final de la década superamos por muy poco a Paraguay, de tal manera que en 1999 quedamos terceros luego de Uruguay y Colombia. Pero dura poco, ya en 2001 somos superados por México y Paraguay, y para el fatídico 2002 hemos vuelto a la posición de 1991, empatados con Ecuador y sólo superando a Perú, Bolivia y Venezuela, que parece haber perdido el tren (¡y esto no tiene nada que ver con Chávez!). De nuevo, para 2002, estamos lejos del Mundial. 

  • Y la estabilidad macroeconómica que comienza en 2002 nuevamente coincide con una gran recuperación. Inmediatamente dejamos lejos a Ecuador, rápidamente superamos a Brasil y Paraguay y alcanzamos a México justo antes de la crisis de 2008, que los afecta mucho más a ellos que a nosotros. Así, para 2010 estamos cómodos en el cuarto puesto y nos salvamos del repechaje.

  • Mi conclusión: más allá de las discusiones ideológicas, que con tanta pasión vivimos hoy, a la economía le ha ido bien cuando hemos conseguido estabilidad macroeconómica. Bienvenidas sean las discusiones ideológicas. Sin ellas, no hay democracia. Yo, personalmente, preferiría que se hicieran en un marco de mayor tolerancia a la diversidad y con mayor capacidad de búsqueda de consensos para que no todas las decisiones sean ocasión para confrontar (importante aclaración: en esta visión incluyo a los que hoy ocupan los ministerios y a los que representan a la oposición). 


  • Mi esperanza es que las discusiones ideológicas no tengan a la estabilidad macroeconómica como daño colateral. Y que para 2020 estemos disputando el primer puesto con Chile.
  • Dejá tu comentario