Palmira marca un hito clave en la lucha contra el Estado Islámico

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  Palmira - La periodista de la televisión Al Ijbariya, financiada por el régimen, apenas podía ocultar su orgullo al mostrar las primera imágenes tomadas desde Palmira tras la expulsión del lugar de la milicia terrorista Estado Islámico (EI). Detrás de ella se veían las columnas de la histórica ciudad en pleno desierto sirio, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Pero el canal mostraba el domingo sólo una pequeña parte del gran área en el que el Estado Islámico impuso su ley en los últimos diez meses y dinamitó grandes tesoros culturales. Ahora, los yihadistas salieron de la ciudad.

La reconquista de la joya cultural de Palmira es un paso más hacia la victoria sobre el califato autoproclamado por el EI y refuerza al mismo tiempo al régimen del presidente Bashar al Asad en la guerra civil.

La victoria supone una "derrota devastadora de la organización terrorista Daesh (Estado Islámico por sus siglas en árabe) y derrumbará la moral de sus soldados", anunció la cúpula militar siria, rebosante de confianza. Sólo el "valiente Ejército" de Al Asad y sus aliados pudieron erradicar el terrorismo.

En la actualidad, las fuerzas de Al Asad vuelven a estar a la ofensiva, sobre todo desde que Rusia comenzó sus ataques aéreos en Siria. Con cada victoria en Siria mejora además la posición negociadora del régimen en las conversaciones de paz de Ginebra, en Suiza.

Los yihadistas se han retirado ahora de Palmira y lo que quedan son escombros. Pero la gestión de la ciudad Patrimonio de la Unesco a partir de ahora podría ser objeto de disputa.

Mamum Abdul Karim, director de museos y antigüedades de Siria lo dejaba ya entrever en declaraciones a la agencia de noticias oficial Sana. "La postura internacional conocida está en contra de la reconstrucción de monumentos", señalaba.

Pero precisamente esto, la reconstrucción de las ruinas, es lo que quiere el Gobierno sirio. Al fin y al cabo Palmira tiene ahora un "papel simbólico" en la lucha contra el terrorismo. Los nuevos y antiguos bloques de piedra deben revertir la ira destructora del EI, al menos de cara fuera.

También su aliado ruso reiteró ayer la oferta de liderar la reconstrucción y enviar pronto a sus expertos a explorar la zona. "Asumiremos en cualquier caso la reconstrucción de Palmira", destacó el político Mijail Shvydkoi, responsable de temas culturales.

Pero director del Museo Asiático de Arqueología de Berlín, Markus Hilgert, pide tacto: aunque la voluntad de los sirios será decisiva para el futuro de la zona arqueológica, no se puede exagerar con la reconstrucción.

Una vez más habrá que documentar la destrucción completa de los daños. Sólo después podrá tener lugar la reconstrucción. Y al fin y al cabo también para que Palmira vuelva a ser atractiva para los turistas. Si, en algún momento, termina la guerra.

Agencia DPA

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