«Será un año difícil; hay tantas oportunidades de hacer buenos negocios en los mercados desarrollados que las inversiones llegarán a países como el nuestro con más retraso. A pesar de eso, y gracias a que habíamos tomado fondos antes de la crisis, podemos avanzar con el proyecto de Loma de la Lata». Sentado en el stand que colocó su grupo Pampa Energía en una feria de infraestructura, Marcelo Mindlin promete que para mayo de 2010 estará funcionando la turbina a vapor que «cerrará el ciclo» de esa central térmica.
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En eso proyecto Pampa Holding «enterrará» unos u$s 240 millones, de los cuales u$s 160 millones se obtuvieron en lo que sería el «bono póstumo» para las AFJP el año pasado y los otros u$s 80 millones de una emisión de acciones que lanzaron en 2007. «Cuando hicimos esa oferta de acciones tuvimos una sobreoferta de casi u$s 1.000 millones, la mayoría de fondos de inversión. Nos reuníamos con gerentes de esos fondos que nos ofrecían u$s 40, u$s 50 millones sin saber siquiera dónde quedaba la Argentina. Ahí vimos claramente que en el mercado financiero internacional había una burbuja difícil de sostener», confiesa.
Sin embargo, remarca que «los mercados bursátiles no reflejan el valor de la empresa: Pampa tiene un valor de mercado de u$s 400 millones, nada que ver con el valor de sus activos; somos, además, rentables, y muchas otras empresas están en la misma situación. Pero ojo: también eran irreales los valores de muchas empresas cuando la burbuja no había estallado».
Entusiasmo
En relación a Loma de la Lata, el economista explica casi con autoridad de ingeniero: «Le agregaremos 180 megawatts a su actual capacidad, lo que implica un aumento del 50%. Todo lo que se genere se encuadra en el programa 'Energía Plus' (a precio libre). ¿A cuánto vamos a venderla? Estimamos que a u$s 60 el Mw, un poco menos del doble que la tarifa regulada».
Se entusiasma cuando relata que las calderas construidas por la española Isolux ya están en marcha, y que las turbinas Siemens llegarán a tiempo. El «cierre del ciclo» consiste en usar los vapores que genera la combustión del gas en las tres turbinas térmicas para mover una cuarta máquina. Dado que se trata de «energía limpia», recibirán unos u$s 6 millones anuales en «bonos de carbono». Este documento, que se estableció en el Protocolo de Kioto, es a su vez comprado por las empresas que generan energía «sucia». «Hay bancos especializados en estos bonos; los nuestros ya nos lo compró de antemano Ecosecurities, que es uno de ellos», dice Mindlin.
En cambio, el ejecutivo (junto con su hermano Damián, el CFO del grupo) admite que «no será tan sencillo vender la nueva energía de Loma de la Lata: todavía falta un año para que funcione la turbina, y hoy -sobre todo por la situación general- sería prematuro salir a ofrecerla». Era otro el panorama cuando comercializaron la ampliación de la salteña Central Güemes, otro de los activos de Pampa.
Otras definiciones de Mindlin:
- En lo financiero y bursátil creo que la crisis ya tocó su piso; lo peor ya pasó. Pero la economía va a tardar más en salir, quizás un año más. El impacto en la Argentina será relativo si se mantienen los déficits comercial y fiscal, pero como habrá buenísimas oportunidades en los mercados centrales, los países como el nuestro deberán esperar más.
- Buena parte de la crisis de Estados Unidos es por su costumbre a tomar crédito, que hoy ya no puede sostenerse. Si había cien de crédito, hoy hay cincuenta. En cambio la Argentina nunca usó el crédito y por eso el impacto no será tan grande. Si los commodities se mantienen en estos niveles no tendríamos por qué sufrir... El mercado de capitales no vuelve en el corto plazo, y quizás tampoco en el mediano. Será un año en el que tendremos que «vivir con lo nuestro...».
- No veo un horizonte de devaluación más allá de los $ 4 por dólar a fin de año, como indican las cotizaciones a futuro, por los superávits y las reservas del Banco Central. Ese nivel de cotización no sería malo para el país, aunque a nosotros nos pese levemente en el repago de la deuda en dólares.
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