En una larga charla con los periodistas que lo acompañaron en el viaje, el Sumo Pontífice aseguró que "cuando hay una agresión injusta es lícito detener al agresor injusto". "Pero repito: detener, no bombardear, ni hacer una guerra", dijo al aclarar la posición de la Iglesia Católica sobre los ataques aéreos de Estados Unidos para impedir el avance del Estado Islámico (EI) en Irak, el grupo yihadista que ha perseguido a cristianos y otras minorías en ese país.
Francisco, que llamó a los países miembros de la ONU a tomar una decisión colectiva para frenar la "agresión injusta" que sufren las minorías en Irak, instó a la opinión pública a "tener memoria". "¡Cuántas veces con la disculpa de frenar al agresor las potencias desencadenaron una verdadera guerra de conquista! Una sola nación no puede juzgar cómo se detiene un agresor", afirmó. "Después de la Segunda Guerra Mundial, tuvimos la idea de crear la ONU. Es allí donde se debe discutir y hablar: hay un agresor injusto. Cómo lo vamos a frenar", subrayó.
Francisco sorprendió al decir que está "disponible" para viajar al norte de Irak, al Kurdistán, y dar alivio a los refugiados cristianos y otras minorías "si es necesario", aunque dijo ser consciente de que en este momento "no es lo mejor que se puede hacer".
En su análisis de la actualidad, el Papa advirtió que el mundo está viviendo una suerte de "tercera guerra mundial a pedazos", no convencional, "con un nivel de crueldad espantosa". "La tortura se volvió un medio ordinario", lamentó y agregó: "No digo que las guerras convencionales sean algo bueno, para nada. Pero hoy la bomba mata tanto al inocente como al culpable, al niño con la madre, mata a todos".
"Estos son los frutos de la guerra", afirmó en referencia a las víctimas y al "humo de las bombas" que en Tierra Santa impiden ver la "puerta" abierta recientemente en los jardines vaticanos con la plegaria del presidente israelí, Shimon Peres, y palestino, Mahmud Abás (Abu Mazen). Sin embargo, precisó, el humo de los ataques pertenece a la "coyuntura", mientras que esa "puerta" sigue estando abierta.
Francisco manifestó también su deseo de visitar China, al que envió mensajes de apertura y diálogo durante su permanencia en Corea del Sur, aunque condicionó su visita a que haya libertad de credo. "Mañana mismo (iría). La Iglesia sólo pide libertad para hacer su oficio. Ninguna otra condición", declaró.
Fiel a su estilo simple y directo, Francisco bromeó con su muerte, en "dos o tres años". "Vivo (la actual popularidad) como una generosidad del pueblo de Dios. Interiormente, intento pensar en mis pecados, en mis errores, para no enorgullecerme, porque sé que durará poco tiempo. Dos o tres años. Y después, ¡a la Casa del Padre!", lanzó con tono divertido.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA |

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