Al menos, resultó una rueda «divertida» desde el contexto global. Porque la caravana no se alineó detrás de un solo argumento, o motivación, que surge en un epicentro y se derrama sobre los demás. Sino que en el desarrollo de la víspera, cada índice atendió a su propio juego, en base a cuestiones directamente relacionadas. De todos modos, esto no tuvo final feliz, porque si existió un denominador casi común fue el saldo bajista generalizado. Comenzando por la excepción en el mal día, resultó el Bovespa que sumó nuevamente en modesto nivel del 0,5%. Pero, quedó como la «perla» en un mundo bursátil yendo por la pendiente. Los europeos ya están tomando más contacto con la realidad subyacente y a pesar de un rebaje de tasas -por parte del BCE- esto no modifica el anclaje de las economías. Así, todos perdiendo altura ganada desde la «cumbre». En torno del Dow se proclamó que hubo datos «mejores de lo esperado» en el aspecto empleos y le fue útil para morigerar el andar a la baja, quedando sólo con un 0,4%. En cuanto a nuestro «bello» panorama local, excluyente resultó la corriente vendedora -casi en «corrida»- sobre el sector de acciones bancarias: cayendo desde más del 5% -G. Galicia y Francés- hasta el pico en Macro, con bajas del 7,3% (obvio parentesco con nueva orden emitida oficialmente, sobre ellos y los créditos). El Merval acusó el derrape del sector, reflejando casi el 1,9% de pérdida y quedando en «2.381» (tras levantar mínimo de «2.349»). Todavía falta lo peor: súbito salto de volumen efectivo, que ascendió a los $ 68 millones y derribando defensas. La buena: que no se cortó la luz. Y la Bolsa, apaleada.
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