21 de septiembre 2016 - 00:00

“Para domar la inflación deben presentar metas realistas”

Para el brasileño Ilan Goldfajn, el BCRA debe trazarse objetivos cumplibles pero no por ello “menos ambiciosos”. Rodrigo Vergara (Chile) resaltó que no puede tener papeles del Gobierno en su balance.

Asesores. Rodrigo Vergara (Chile) e Ilan Goldfajn (Brasil) dieron sus consejos a Sturzenegger para desinflacionar la economía local.
Asesores. Rodrigo Vergara (Chile) e Ilan Goldfajn (Brasil) dieron sus consejos a Sturzenegger para desinflacionar la economía local.
La Argentina deberá establecer metas de inflación "realistas y cumplibles" si quiere domar el persistente problema del alza de precios, recomendaron ayer los presidentes de los bancos centrales de Brasil y Chile.

El brasileño Ilan Goldfajn y el chileno Rodrigo Vergara cerraron junto a Federico Sturzenegger, las Jornadas Monetarias y Bancarias en el salón Bosch del BCRA. Si bien Brasil registró una inflación anual del 11% en 2015, Goldfajn aseguró que con el nuevo Gobierno de Michel Temer se bajará a 7,3% en 2016 y 4,5% en 2017, con una proyección de 3% para los próximos años. Goldfajn felicitó a Sturzenegger por "el proceso de desinflación que ya está mostrando sus resultados" en el país y se mostró a favor del sistema de metas de inflación que el BCRA anunciará el lunes próximo.

Pero el brasileño le advirtió al argentino que las desviaciones de las metas anunciadas ponen la credibilidad de los bancos centrales bajo escrutinio en todas partes del mundo, por lo que le recomendó "objetivos realistas y cumplibles", aunque no por eso "menos ambiciosos". "El timming es esencial", definió Goldfajn, y aconsejó trabajar bien la comunicación de los objetivos porque las expectativas de los empresarios y, principalmente de los consumidores, siempre colaboran para alcanzar cada meta. Opinó en ese sentido que se debe operar con cautela porque metas "excesivamente audaces" podrían erosionar la credibilidad del Banco Central de cualquier país y en consecuencia generar una inflación más costosa. "Las metas deben ser realistas. Lo mejor es hacerlo en pasos pequeños", insistió el brasileño que asumió hace dos meses por convocatoria de Temer, el presidente que propició la caída de Dilma Rousseff con el juicio político. Y para fortalecer la credibilidad, Goldfajn recomendó que Sturzenegger utilice "metas intermediarias", dado que su cumplimiento en cortos lapsos de tiempo hará a los actores económicos confiar cada vez más. "Los regímenes de metas de inflación abarcan suficiente flexibilidad para que los objetivos converjan de manera creíble".

Rodrigo Vergara, presidente del Banco Central de Chile, le aseguró a Sturzenegger que la clave de la lucha contra la inflación está en domar las expectativas, por lo que le aconsejó establecer "un horizonte de proyección de dos años". Habló el economista sobre cómo Chile logró ganar en la carrera entre precios y crecimiento económico sostenido, aunque aclaró que esto llevó varias décadas de cambios estructurales. El proceso histórico relacionado a la baja inflación en Chile estuvo ligado a la independencia del Banco Central, dado que el país trasandino tuvo problemas inflacionarios desde finales del siglo XIX hasta los 90. En los 70 Chile alcanzó un récord inflacionario del 175% anual promedio en toda la década, con un 500% en 1973, y se identificó que el origen del problema estaba en "el financiamiento monetario de los déficit fiscales". Por ello, el país encaró un proceso de ordenamiento de las finanzas públicas que llevó a que entre 1976 y 1981 hubiese superávit fiscal, después de un déficit del 25% en 1973; y más adelante, a partir de 2000, hubo nuevas reglas fiscales.

En 1980 se determinó por Constitución la independencia del Banco Central de Chile, por lo que, por ejemplo, la entidad no puede tener en su balance papeles públicos, aunque en los hechos la autoridad monetaria trasandina no fue totalmente independiente hasta 1989. "En los 80 la inflación fue del 20% promedio. El Banco Central no se legitimó de un momento a otro, tomó un tiempo. Y aquí damos cuenta que la institucionalidad sí importa", enfatizó Vergara ante la atenta mirada de Sturzenegger. Chile puso en marcha a partir de los 90 una política monetaria contractiva para reducir las presiones sobre la inflación y generó, en paralelo, una fuerte entrada de capitales, con flotación cambiaria. En 2000, Chile adoptó el actual esquema de metas de inflación con tipo de cambio flexible: fue del 3,3% promedio desde entonces por lo que para Vergara es posible combatir el problema con "independencia del Banco Central y un claro compromiso de todos los sectores con la estabilidad de precios".

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