El plan de Putin insta a los dos bandos a poner fin a cualquier acción ofensiva en el territorio de las regiones de Donetsk -donde los prorrusos recuperaron ayer el aeropuerto- y Lugansk, y señala que las tropas ucranianas deben retirarse de las inmediaciones de todos las ciudades a una distancia que impida su cañoneo con artillería. Contempla también el control internacional del alto el fuego, el intercambio de retenidos y prisioneros mediante la fórmula de "todos por todos", entre otros puntos.
La iniciativa, propuesta por teléfono al presidente ucraniano, Petró Poroshenko, hizo que Kiev anunciara ayer un cese del fuego en el este separatista. "Las partes llegaron a un entendimiento mutuo sobre los pasos que facilitarán el establecimiento de la paz", dijo un comunicado de la oficina del mandatario.
Pero el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, descalificó el plan y lo catalogó como una "cortina de humo".
"Es un intento de embaucar a la comunidad internacional en vísperas de la cumbre de la OTAN y un intento de evitar las inevitables decisiones de la Unión Europea (UE) sobre una nueva ola de sanciones contra Rusia", dijo.
El acuerdo fue recibido con cautela por la UE, que prepara una nueva ronda de sanciones contra el Kremlin por su participación en la crisis ucraniana y con fuerte desconfianza el presidente estadounidense, Barack Obama, quien encabezará hoy la cumbre de jefes de Estado de la OTAN, en Gales, en la que se dará respaldo a la creación de un grupo de acción militar rápida, dotado por 4.000 soldados, para actuar en el este de Europa, una medida vista por analistas como el inicio de un nueva Guerra Fría.
"La OTAN debe enviar un mensaje inequívoco de apoyo" a Kiev, afirmó Obama al aterrizar en una base militar galesa anoche. Agregó que el objetivo aliado es garantizar la defensa de "la soberanía e integridad de Ucrania" y anunció su intención de reforzar "la presencia militar de Estados Unidos en Europa, incluidos los países bálticos".
Por ello, se reunirá, junto con los primeros ministros británico, David Cameron, e italiano, Matteo Renzi; la canciller alemana, Angela Merkel; y su homólogo francés, François Hollande, con Poroshenko antes de la cumbre.
"Una de nuestras prioridades para la cumbre es la respuesta de la OTAN a Ucrania. La Alianza debe demostrar claramente que las acciones de Rusia son inaceptables y que nos mantenemos junto a Ucrania y su derecho de decidir su futuro", indicó una alta fuente del Gobierno británico.
No obstante, el tenor a la respuesta que la OTAN debe dar al accionar ruso fue matizado ayer por Merkel, quien defendió el mantenimiento de los acuerdos vigentes con Rusia. "Eso no quiere decir que no se tome en serio el deseo de los países bálticos de una mejor capacidad de reacción de la OTAN en la región", aclaró.
Al respecto, destacó la creación del grupo de respuesta rápida. Sin embargo, para apoyar esta fuerza pidió que se cuente con infraestructura logística permanente en los países del este europeo, pero "no fuerzas de combate", ya que violaría el Acta del Consejo OTAN-Rusia de 1997.
Por su parte, Francia, en una nueva señal de la desconfianza de Occidente hacia Moscú, anunció que no seguirá adelante con el plan de entregar el primero de dos buques de guerra Mistral a Rusia.
En tanto, sobre terreno Ucrania atraviesa momentos delicados. De hecho, los cuerpos de 87 soldados ucranianos muertos durante el cerco rebelde de la ciudad ucraniana de Ilovaisk llegaron en los últimos dos días a la región de Zaporozhie.
| Agencias Reuters, EFE, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero |


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