- ámbito
- Edición Impresa
Paradojas porteñas: una flor que no anda
El sistema eléctrico de la flor y sus pétalos está dañado desde hace años. Sin embargo, los porteños siguen yendo a la Plaza de las Naciones Unidas.
Esta colosal estructura de aluminio fue un regalo que hizo a la Ciudad de Buenos Aires el arquitecto Eduardo Catalano hace ya 10 años, quien en su momento la describió como «la esperanza de una eterna primavera para nuestro país».
La flor posee un sistema eléctrico que, supuestamente, debería hacer que sus pétalos se cierren y abran automáticamente dependiendo de la luz. Sin embargo, hoy permanece las 24 horas abierta. Pese a esto, los porteños siguen yendo a la plaza que la resguarda inmóvil, lugar que se populariza especialmente en los meses de primavera y verano.
Al poco tiempo de su instalación, Catalano ya había advertido de la existencia de ciertas fallas en la estructura. Finalmente, en 2010 sufrió un desperfecto técnico en su circuito hidráulico que la dejó completamente inmovilizada. El problema es que la empresa que concretó el armado de la estructura, Loockheed Martins Aircraft, dedicada a la fabricación de aviones, abandonó el país mientras que la flor aún estaba en garantía.
La Universidad Tecnológica Nacional (UTN) realizó recientemente estudios sobre los pétalos. Según informaron desde el Ministerio de Ambiente y Espacio público, a cargo del ministro Diego Santilli, los resultados determinaron que hay que reparar dos pétalos que se deformaron por el movimiento de apertura y cierre de la flor. Para no ahondar los daños, decidieron cesar su funcionamiento.
Con su creador fallecido hace ya dos años, el Gobierno de la Ciudad que prioriza otros temas más urgentes y lo difícil que es encontrar alguien que se haga cargo de los gastos, surgió una posible solución. Adrián Catalano, hijo del difunto arquitecto y quien hoy vive en Boston, pensó en pagar la mitad de lo que cuesta repararla para que esta pieza vuelva a florecer. Por eso, cuando en febrero estuvo en Buenos Aires, llegó a considerar donar $ 250 mil. Sin embargo, en declaraciones a este diario, confesó no estar aún decidido a realizar esa donación. «Debido a las burocracias del Gobierno argentino, todavía estoy en duda si dar o no esa suma de dinero», sostuvo. Mientras tanto, el Gobierno de la Ciudad está buscando sponsors privados que puedan hacer frente al pago del arreglo, o al menos, a la mitad en caso de que Adrián Catalano finalmente ofrezca ese dinero.

