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Paralizó al país muerte del fiscal Nisman que denunció al Gobierno
Los movimientos en el edificio Le Parc en donde apareció muerto el fiscal de la AMIA Alberto Nisman se sucedieron desde la noche del domingo hasta la madrugada de ayer, cuando su cuerpo fue retirado hacia la Morgue Judicial. Intervinieron fuerzas de seguridad y del SAME, y estuvo allí varias horas el secretario de Seguridad, Sergio Berni. El funcionario contaba con una fuerte custodia pública y privada, también en la fiscalía.
En esa reunión, Nisman iba a explicar los argumentos de su denuncia contra Cristina de Kirchner, Héctor Timerman y otros por un presunto encubrimiento de delitos con la firma de un acuerdo con Irán para avanzar en la investigación del atentado a la AMIA en 1994.
La noticia sumió a esa denuncia en una tempestad política, porque la oposición habló de un suicidio inducido, argumento que también esgrimió el bloque del FpV en una rueda de prensa que se hizo ayer a la tarde. Los dos sectores reclamaron que se investigue esta muerte y presentaron diversos proyectos, que van desde la creación de una comisión bicameral hasta el llamado a sesiones extraordinarias del Congreso.
Según la información oficial, Nisman apareció muerto en su departamento junto a una pistola de bajo calibre después de que su custodia de diez efectivos llamase a la puerta sin respuesta durante varias horas. Según el informe preliminar de la autopsia, no habría intervención de terceros en el hecho, con lo cual la hipótesis del suicidio parece hasta ahora confirmada.
Nisman tenía esa custodia de la Policía Federal, el edificio posee, además, vigilancia privada y el barrio cuenta con la que suma la Prefectura. El fiscal estaba amenazado por una fetua dictada por los iraníes y su seguridad debía ser resguardada.
En los últimos días había expresado temor ante las consecuencias de la denuncia, pero nadie pensó jamás que podía tener este desenlace. En especial en el kirchnerismo del Congreso, que lo esperaba ayer con gesto fiero y además preparaba los papeles para enjuiciarlo en la Procuración General de la Nación.
Le había advertido a una de sus hijas que se preparara para escuchar "cosas terribles" de su padre y otros interlocutores habían oído de su boca en la última semana frases como "con esto me juego la vida" o "yo puedo salir muerto de esto".
El funcionario había interrumpido un viaje de vacaciones a España junto con una hija que cumplía 15 años, con el propósito de presentar la denuncia. Esa decisión pudo ocurrir ante las noticias que recibió durante el viaje de que iban a desplazarlo de la fiscalía AMIA.
Sobre este punto hay varias presunciones; la más fuerte es que estaba demasiado cerca de agentes de Inteligencia de la línea Stiusso, desplazada de la ex SIDE cuando asumió Oscar Parrilli. Ayer, Aníbal Fernández se encargó de recordar que siempre andaban juntos. También en el Congreso los legisladores oficialistas señalaron la responsabilidad de esos exagentes no sólo en el respaldo a Nisman y su denuncia, sino en una presunta acción en torno a la muerte de Nisman. Que esa presunción estuviera en boca de legisladores estremece en un país pacífico, pero que ha experimentado la violencia política en su pasado.
En la noche del sábado, Nisman recibió en su departamento a un empleado de la fiscalía, quien le acercó el arma con la que presuntamente se quitó la vida. Justificó ese pedido en que se sentía amenazado y que debía protegerse. No hay constancias de que hubiera desarrollado afición o habilidad en el manejo de armas de fuego.
Cuando la custodia ingresó al departamento después de que un cerrajero abriese la puerta trasera, que tenía la llave puesta por adentro, como si se quisiera impedir el ingreso de alguien (la puerta principal y el ascensor tienen un código que ni la custodia ni la madre de Nisman conocían), encontraron el cuerpo del fiscal en un baño, bloqueando la apertura de la puerta.
La custodia tenía la instrucción de no ingresar al departamento y hacía vigilancia en dependencias del edificio y en las afueras. Nadie escuchó el disparo de un arma.
Tras un largo procedimiento a cargo de fuerzas de seguridad, del SAME, del Ministerio de Seguridad, cuyo secretario Sergio Berni se constituyó en el edificio de la torre Le Parc, y de la fiscal Viviana Fein, se confirmó la muerte de Nisman. En la madrugada su cuerpo fue trasladado a la morge de Tribunales en donde se le hizo la primera necropsia.
Según la versión oficial, en el departamento había documentos sobre la denuncia que presumiblemente el fiscal iba a presentar en el Parlamento. No se informó si había alguna carta personal explicando el hipotético suicidio. También había documentación en una caja fuerte del departamento que quedó bajo custodia.
La primera reacción del Gobierno fue anunciar a mediodía de ayer que la ex SIDE pedía a la Justicia en la persona de María Servini de Cubría que se la autorizase a desclasificar nombres de agentes y contenido de llamadas telefónicas en el mismo sentido que lo había pedido Nisman. Por la noche Cristina de Kirchner publicó una nota con los argumentos del Gobierno (ver pág. 7) .También se conoció que el juez Ariel Lijo interrumpía sus vacaciones para asumir el juzgado adonde el fiscal había presentado la denuncia. Lijo tiene a su cargo la otra causa por presunto encubrimiento de la llamada trama local del atentado. No es seguro que unifique las dos causas, y podría haber un sorteo para que la tome otro magistrado. Lijo estuvo en persona en la fiscalía AMIA y a primeras horas de ayer recibió en su despacho de Comodoro Pi las cajas con la documentación recopilada en respaldo de la denuncia. Al caer el día, Lijo permanecía en su despacho, uno de los pocos ocupados en el edificio de los tribunales de Retiro, casi vacío por una feria judicial que ya terminó.


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