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Paro de Moyano, con desigual rebote en clases en provincias
Este escenario se da de la mano de la decisión de los cinco sindicatos con representación federal que participan de la paritaria con Nación de no adherir a la medida de fuerza de Moyano, a la que se plegaron la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y la CTA opositora de Pablo Micheli.
Se trata de CTERA (alineada con la CTA de Hugo Yasky, que lo tildó de "paro político"); de UDA, SADOP y CEA (enrolados en la CGT oficialista de Antonio Caló) y de AMET.
En sintonía con ese posicionamiento, buena parte de los principales gremios docentes locales -como la cordobesa UEPC y el mendocino SUTE- anticiparon que no se plegarán a la protesta, pese a que puertas adentro de sus distritos varios de ellos llevan adelante reclamos salariales y laborales a los gobernadores.
Tampoco irá a la huelga la rionegrina UNTER, cuyos dirigentes incluso serán recibidos mañana por la flamante ministra de Educación de Alberto Weretilneck, Mónica Silva -quien asumió ayer- para intentar destrabar el conflicto salarial. Pero en cambio sí se sumarán a la estocada de Moyano líneas disidentes de los sindicatos nacionales, con fuente componente de izquierda.
En el lote de agrupaciones que confirmaron su adhesión se encuentran por caso ADOSAC en Santa Cruz; Atech y Sitech en Chaco; y Docentes Unidos de Salta, con fuerte participación del Partido Obrero.
En este marco, uno de los escenarios más complicados se vivirá en la provincia de Buenos Aires, donde uno de los dos gremios más importantes -la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) de Mirta Petrocini- confirmó ayer que adherirá a la huelga.
La FEB es uno de los socios del mayoritario Frente Gremial bonaerense, pero en esta oportunidad SUTEBA (de Roberto Baradel), UDA, SADOP y AMET no serán de la partida.
"Paramos por el impuesto al trabajo, un impuesto absolutamente injusto y regresivo que, conjugado con el orden inflacionario, hace que el poder adquisitivo vaya en una pérdida importante", dijo Petrocini, en el marco de una definición tomada en el seno de la organización nacional Docentes Argentinos Confederados (DAC), que no participa de la paritaria federal y que tiene terminales en distintas provincias.
Previsiblemente, también vaciará las aulas la moyanista y minoritaria UDOCBA, que comanda Miguel Díaz, lo mismo que las filiales disidentes bonaerenses de SUTEBA.
En medio de esta efervescencia, ayer se reanudó la paritaria con los gremios docentes nacionales en el Ministerio de Educación.
El eje central no fue el tema salarial. Sin embargo, un dirigente advirtió que si la definición del nuevo salario mínimo vital y móvil en el Consejo del Salario deja desfasado al piso de los maestros, hoy de $ 4.400, habrá planteos.
Por de pronto, ayer se acordó avanzar el jueves de la semana que viene en la creación de un convenio colectivo de trabajo para el sector y en la evaluación de distintos planes. Fueron de la partida el titular de la cartera, Alberto Sileoni, y dirigentes de los 5 gremios con representación federal.
Luego todos los sindicatos -menos AMET- sellaron en Casa de Gobierno, junto a Sileoni y al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, un convenio de capacitación para maestros de todos los niveles.


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