9 de junio 2009 - 00:00

Partidos en crisis por fiscales

Con instrucciones como «no perder de vista la ranura de la urna», los candidatos se entregan por estas horas a una campaña paralela que los desvela en el último tramo de la temporada electoral, como es adoctrinar fiscales de mesa. También buscarlos, que es la tarea que encaran con más frenesí, simultánea a la caza de votos que desarrollan para el 28 de junio.

Es que la falta de militantes para engrosar la tropa los hace atravesar estos trances al punto de apelar a extraños para la tarea que tradicionalmente corresponde a afiliados.

Este año, además, por ejemplo en la Ciudad de Buenos Aires, se requieren 2.000 fiscales más que en 2007, porque se amplió la cantidad de mesas de 6.000 a 8.000 por el agregado de urnas para acelerar el escrutinio.

La inquietud, ante el temor de perder votos por la falta de un veedor propio, no sólo atrapa a las agrupaciones chicas; también afecta a las más taquilleras, como el Acuerdo Cívico y Social de Elisa Carrió, que ayer reveló que necesita 33.000 fiscales para la Ciudad y la provincia de Buenos Aires y que aún «nos falta el 40%».

Los bonaerenses cubrirían todas las mesas electorales con 20.000 fiscalizadores, sin contar los fiscales generales, y en un cálculo que obligaría a mantener al militante sin descanso desde que se abren los comicios hasta que se realiza el conteo.

Ante la carencia de acólitos en suficiente número (o dinero para estimular el oficio), las agrupaciones más chicas están convocando vía internet a voluntarios, aún sin demasiado éxito, prometiéndoles manuales y charlas ad hoc. Lo hacen los porteños Pino Solanas y Aníbal Ibarra, pero también en PRO han comenzado con la tarea de reclutar fiscales. La semana pasada esa alianza realizó una reunión con responsables de la tarea y piensa nutrirse de los aliados del peronismo y el radicalismo para completar las mesas de la Capital Federal.

La Cámara Electoral también tiene un instructivo para fiscales que se contrapone en muchos sentidos con las consignas que reciben los activistas o voluntarios para cuando lleguen a la escuela el domingo de urnas. En principio, el organismo da la premisa sobre que «usted no es una autoridad de mesa, sino un representante de su agrupación política», para frenar las atribuciones que confundiría tener el emisario. Como manual partidario se podría citar el que distribuyeron varios partidos políticos en las últimas elecciones, un compendio casi clásico con instrucciones muy precisas para evitar picardías. «Ubíquese en una posición que le permita observar todo el tiempo la ranura de la urna», es la primera consigna en referencia al lugar que ocupará el fiscal en las mesas, junto a las autoridades designadas por la Justicia (también con voluntariado este año). Luego el fiscal debe verificar que la caja esté vacía antes de precintarla y por supuesto estar atento a que no falten las boletas de su partido en el aula electoral. Para eso, de acuerdo con las órdenes que se imparten, deben solicitar ingresar al cuarto oscuro cada treinta electores que hayan pasado por la mesa, pero si no tiene papeletas los comicios continúan y también empiezan aunque faltaren listas.

Sobre todo eso habló el sábado pasado el actor Luis Brandoni, por ejemplo, en el Comité Nacional de la UCR, en una jornada de capacitación de «multiplicadores» para todo el país, que reunió a 150 personas, en el Instituto Moisés Lebensohn, cuyo presidente, Hernán Rossi, fue el guionista de un video que se aprecia en la web.

Otro de los consejos que se dan a los fiscales es que no firmen los sobres antes de tiempo. En general, los titulares de las mesas los hacen firmar de a decenas para ahorrar tiempo, pero las sospechas de irregularidades que acuñan las agrupaciones hacen evitar esa práctica. También les dicen que presten atención cuando el vecino emite el voto para corroborar que sólo pone un sobre y mucho más atento se le pide que sea cuando llegue la hora del conteo.

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