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Pasión de multitudes
En Ezeiza, el tandilense firmó autógrafos por doquier. Hoy llegará a Tandil, el pueblo que lo vio nacer y que lo declarará embajador deportivo.
Pese a las horas de viaje que acarreaba encima y las escasas horas de sueño, la Torre de Tandil profundizó sobre sus sensaciones posconquista. «Es difícil caer en todo esto y vivir el momento de ganar mi primer Grand Slam, sobre todo el US Open, que era mi sueño de chico», esbozó como tratando de justificar un suceso para el que aún no encuentra explicaciones.
Apenas logró comentar sobre el desarrollo del partido ante Federer.
«Claramente se notó que estaba tenso al principio, pero después me fui soltando y empecé a hacer mi juego. Tuve momentos críticos, como cuando perdí el tercer set. Estaba decepcionado, pero pensaba que no tenía nada que perder y me pude relajar y salir a disfrutar. La gente me apoyó muchísimo», afirmó.
Acerca de cuál fue el punto de inflexión del match, señaló: «Me di cuenta que podía cuando le quebré en el quinto set. Ahí sabía que dependía
de mí y que era el set de mi vida y que podía cumplir mi sueño».
Del Potro describió el nerviosismo vivido en el momento que cerró la final a su favor. «Cuando terminó el partido estaba totalmente conmovido. Cuando me saludó Federer en la red ni sé qué me dijo», reconoció. Además, elogió al número uno del mundo y a Nadal, quienes admitieron las virtudes del campeón. «Es algo hermoso que dos grandes del tenis hablen bien de mí. Nadal es un gran luchador y no es fácil ganarle como lo hice. Federer tiene la grandeza de reconocer cuando pierde y sentí que me felicitó de corazón», expresó.
También le tiró flores a su coach, Franco Davín, gran artífice en la evolución de Del Potro. «En gran parte, todo esto es gracias a Davín. No me olvido más cuando gané el primer torneo y me dijo que no saliera a festejar porque al otro día tenía otro torneo». Sobre cómo influirá este éxito en su vida, no dudó en sostener que «mis amigos y mi familia no van a dejar que cambie mi forma de ser».
El mejor tenista argentino explicitó cuáles serán sus próximas metas. «Ahora mi sueño máximo es ser el número uno. Recién estoy comenzando mi carrera. Quiero ser el uno y voy a tratar de cumplirlo», añadió respecto de su nueva ilusión. Para concluir, Del Potro se acordó de la Selección nacional, que anda con paso errante por las eliminatorias sudamericanas. «El equipo va a salir adelante. Muchos de los que están son los mejores del mundo y ellos no van a permitirse estar fuera del Mundial».
Ahora será tiempo de conectarse con sus padres, Patricia y Daniel, con su hermana Julieta y con sus amigos de Tandil, que cobijará y mimará a su hijo pródigo. Ese que colocó en lo más alto al tenis argentino. El mismo que será embajador deportivo de la ciudad de los quesos y los salames. Aquel que se aferró al sacrificio y a la dedicación constante para dar fe de que todo es posible. Es Juan Martín del Potro, campeón del US Open y de la vida.


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