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Pasión de multitudes que es imán turístico
Comienza hoy el Mundial Sudáfrica 2010, un evento que, además de convocar a fanáticos del fútbol de todo el mundo, es considerado uno de los acontecimientos turísticos de la década. Pero más allá de esta competencia son muchos los países que encuentran en este deporte y en su entorno un argumento convincente para atraer a viajeros de todos los rincones del planeta.

Hoy, cualquier agencia es consciente de que el fútbol es un imán que atrae turistas. Sin ir más lejos, en víspera del Mundial 2010, Sudáfrica supo capitalizar la fortaleza de este evento, ofreciendo visitas guiadas al estadio de Johannesburgo, principal santuario de la Copa del Mundo, sede del partido inaugural y de la final, y recinto en el que el ex presidente Nelson Mandela se dirigió a los sudafricanos tras su liberación de una condena a 27 años de cárcel. Además, es el escenario donde la selección de fútbol de Sudáfrica levantó el trofeo de la Copa Africana de Naciones en 1996, pocos años después de su readmisión en el ámbito del deporte internacional. Hasta hace pocos días, se ofrecían cinco recorridos por vestuarios, tribunas, plateas, zonas vips, campo de juego y túnel, el mismo que hoy conducirá a las selección anfitriona y su par de México hasta el campo de juego para disputar el partido que abrirá la Copa del Mundo.
Argentina y el resto del mundo
La Bombonera y el estadio Monumental en la Argentina; el Maracaná y el Morumbí, en Brasil; el Defensores del Chaco, en Paraguay; El Centenario, en Uruguay; El Azteca, en México. España se reparte entre el Nou Camp y el Santiago Bernabéu; en Italia es el San Siro o Giuseppe Meazza; Inglaterra tiene lo suyo, aunque extraña los años dorados del emblemático Wembley.
Son muchos los países que tienen algo para mostrar al turismo a través del fútbol, más precisamente de sus estadios, algunos considerados verdaderos templos deportivos. En el plano local, se podría decir que no hay extranjero que pase por Buenos Aires sin conocer la Bombonera (Boca Juniors), el Monumental (River Plate) y sus respectivos museos.
Aquellos que cuentan con presupuesto más generoso pueden reservar una costosa platea que oscila en los 400 dólares (ver aparte) para ver el superclásico Boca-River, recomendado por el diario inglés The Observer como primero en una lista de 50 eventos deportivos internacionales que cualquier aficionado debe disfrutar en algún momento de su vida.
Reconocimiento del estadio
Las visitas guiadas a los estadios están perfectamente organizadas. Los clubes suelen permitir al visitante el acceso a los palcos, los vestuarios, los túneles de jugadores, las salas de prensa y en algunos casos es posible hacer un reconocimiento del campo de juego, sobre todo cuando los tours son organizados por las propias instituciones y no por agencias de turismo.
Latinoamérica tiene su gran meca del fútbol en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. Se trata del Maracaná, uno de los puntos más visitados por turistas de todo el mundo y considerado un símbolo del deporte y la cultura, no sólo de Río, sino de todo Brasil. Construido para ser el estadio más grande del mundo (lo consiguió durante un tiempo), fue sede del Mundial del 50 y en él se jugó el partido final, ante 200.000 espectadores, que Uruguay le ganó a Brasil. Sucesivas reformas con el fin de adaptar el estadio a las normativas de la FIFA para la celebración de eventos deportivos han hecho reducir su capacidad a casi 74.000 espectadores.
El Maracaná cuenta con un paseo turístico imperdible. En 2000 fue inaugurada la Vereda de la Fama, donde los mayores cracks que escribieron la historia del estadio dejaron la marca de sus pies. Son 91 pares de pies, entre ellos los de Didi, Dunga, Edmundo, Beckenbauer, Eusebio, Garrincha, Roberto Dinamite, Ronaldo, Romário, Sócrates, Telê Santana y, por supuesto, «O Rei» Pelé. El paseo continúa con la historia del estadio, el Centro de Memoria (con camisetas, pelotas, botines, paneles, esculturas y videos) y murales en homenaje a los cuatro equipos más populares de Río: Flamengo, Vasco da Gama, Botafogo y Fluminense.
El recorrido continúa en el sexto piso, desde donde se tiene una visión panorámica, sigue por la tribuna de honor y los vestuarios, y termina con el sueño de cualquier fanático: pisar el césped del templo del fútbol.
Algo similar a lo que ocurre con el Maracaná sucede en España con el Nou Camp, estadio del F.C. Barcelona. Su museo es el más popular del mundo, con más de 1.160.000 visitantes al año. Su contenido se resume en cuatro áreas: el museo histórico con fotografías, material deportivo y audiovisuales de la historia centenaria del club; los fondos de arte sobre temática deportiva con donaciones de artistas como Dalí, Miró o Tápies; la colección Futbolart-Pablo Ornaque con objetos antiguos relacionados con este deporte; y las exposiciones temporales.
En Italia hay otro ejemplo interesante. Es el estadio del San Siro, o para usar su nombre oficial, el Giuseppe Meazza, sede de dos colosos del fútbol italiano y mundial: el AC Milan y el Internazionale de Milan. No es exagerado decir que es un símbolo para los amantes de este deporte y un sitio obligado para visitar.
En esto de repasar los estadios más importantes del mundo, y sin ánimo de dejar de lado a varios que merecen un párrafo destacado (ver infografía), resulta imposible dejar de mencionar al ex estadio de Wembley, en Inglaterra. Antes de su demolición en 2002 para convertirse en un nuevo y modernísimo recinto, era un auténtico museo de la historia deportiva británica y uno de los monumentos más memorables del fútbol mundial. Para cualquier futbolista, jugar en el estadio Empire, como se llamaba antiguamente, simbolizaba una suerte de peregrinación a los orígenes de este deporte. Para los ingleses constituía un inmenso baúl de recuerdos.
Ha sido testigo de los mejores y peores momentos de la selección de los Tres Leones, y el estadio en el que Inglaterra entró a formar parte en 1966 del selecto y reducido grupo que ha ganado la Copa Mundial de la FIFA.
Leandro Ferreyra


