La reducción del acápite «moneda 3» en el presupuesto castrense lleva a la paralización de todos los proyectos comprometidos en dólares o euros: la reparación del incendiado rompehielos Almirante Irízar (unos 100 millones de euros), la de los helicópteros Puma del Ejército, la adquisición de los aviones SAAB 340B para LADE (sobre un contrato de provisión de cuatro, restan llegar dos aviones), la adquisición de helicópteros Sea King para la Armada en reemplazo de los que se perdieron con el incendio del Irízar (sobre cuatro falta proveer dos), entre los más importantes. Los aviones SAAB para LADE eran parte de la solución a un problema endémico de la Patagonia: la falta de conexión con el resto del país, ya que no hay frecuencias de vuelos suficientes para sostener la demanda de la región. El 13 de marzo pasado la gobernadora de Tierra del Fuego fue recibida por la Presidente y se habló de la necesidad de incrementar los vuelos de y hacia esa provincia. Los gobernadores de Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Neuquén apostaban al resurgimiento de LADE con esos cuatro aviones nuevos y satisfacer el fomento de rutas aéreas de interés social que las empresas comerciales no cubren. El país seguirá dependiendo por varios años más del alquiler de naves extranjeras para el sostén logístico de la campaña antártica. Estos hechos dieron la razón a quienes sostenían que era más conveniente comprar un navío usado para reemplazar al Irízar en lugar de acudir al arriendo.
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